arista


También se encuentra en: Sinónimos.

arista

(Del lat. vulgar aresta < arista, espina de pescado.)
1. s. f. ARQUITECTURA Borde de un sillar, madero o cualquier otro sólido labrado.
2. BOTÁNICA Filamento áspero con que se prolonga la cáscara que envuelve el grano de trigo y otros cereales.
3. AGRICULTURA Pajilla que queda en el cáñamo o lino después de agramarlos.
4. GEOMETRÍA Línea formada por la intersección de dos planos.

arista

 
f. Filamento áspero del cascabillo que envuelve el grano del trigo y de algunas gramíneas.
Pajilla de cáñamo o lino después de agramados.
Borde de un sillar, madero o pieza labrada.
geom. Línea de intersección de dos superficies.

arista

(a'ɾista)
sustantivo femenino
1. geometría línea resultante de la confluencia de dos superficies teniendo en cuenta el ángulo externo formado número de aristas concurrentes en un vértice
2. filo de un objeto arista de una mesa
3. conflicto sugerido por algún tema Otra arista del problema social es el desempleo.
4. fibra rugosa del cascabillo de las gramíneas La arista del trigo se rompe durante la trilla
Sinónimos

arista

sustantivo femenino
1 raspa.
En las plantas gramináceas.
Traducciones

arista

edge, beard, awn

arista

aresta

arista

Kante

arista

latero

arista

arête

arista

aresta

arista

край

arista

rand

arista

krawędź

arista

边缘

arista

邊緣

arista

okraj

arista

kant

arista

reuna

arista

קצה

arista

가장자리

arista

kant

arista

ขอบ

arista

SF (Bot) → beard (Geom) → edge (Alpinismo) → arête (Arquit) → arris
Ejemplos ?
21), cordón desde Capur al Abra del Pular (núm 22, altura 4740 metros); desde aquí seguirá por la arista hasta el Cerro del Pular (núm.
(228) ¿Quién ante tí parece? ¿quién es en tu presencia Mas que una arista seca que el aire va á romper? Tus ojos son el dia; tu soplo es la existencia: Tu alfombra el firmamento: la eternidad tu ser.
¿Quién ante Ti parece? ¿Quién es en tu presencia más que una arista seca que el aire va a romper? Tus ojos son el día; tu soplo es la existencia, tu alfombra el firmamento, la eternidad, tu ser.
Su estrofa fue esta vez como la ola que nace del mar agitado, y crece al paso con el encuentro de otras olas, y se empina, y se enrosca, y se despliega ruidosamente, y va a morir en espuma sonante y círculos irregulares y rebeldes no sujetos a forma ni extensión; acá enseñoreándose de la arena y tendiéndose sobre ella como triunfador que echa su manto sobre la prisionera que hace su cautiva; allá besando mansamente los bordes cincelados de la piedra marina caprichosa; quebrándose acullá en haces de polvo contra la arista enhiesta de las rocas.
25¿A la hoja arrebatada has de quebrantar? ¿Y á una arista seca has de perseguir? 26¿Por qué escribes contra mí amarguras, Y me haces cargo de los pecados de mi mocedad?
Blanca plumilla de nieve, revoloteó un día por encima de los enhiestos picachos y los helados ventisqueros, hasta que azotada por una ráfaga quedóse adherida a la arista de una roca, donde el frío horrible la solidificó súbitamente.
Porque el amor no es el deseo de ser dueñoos de todo lo que Dios ha formado bello, sino el anhelo de confun- dir nuestro ser en otro ser que aliente en la misma at- mósfera de misteriosa vaguedad que nosotros. Es una liguera respecto de la cual cada palabra, cada sonri- sa, cada mirada, es como una arista o un esparto lan- zado en ella.
Por la tarde un águila, que regresaba a su nido, vio en la negra cima un punto brillantísimo que resplandecía como una estrella. Abatió el vuelo y percibió, aprisionado en una arista de la roca, un rutilante rayo de sol.
La luna tiembla sobre los bosques, se enciende, se agranda, Pintando sobre el cielo arista de peña, vértice de árbol, Y las encinas parecen una guarnición de gigantes, Guardando su levante como a un misterioso tesoro.
Ellas entran en el alma de rondón y la conmueven y enturbian y la llevan, como una arista el pampero, por todos los campos de la ambición, por todas las sombras bajo las cuales se sueña lo imposible, por entre las nubes de falsos cielos, hasta que, si no lo sujeta la razón con la ayuda de la doctrina de Jesús, nos hunden en el abismo del remordimiento, que es la imagen terrestre del infierno de la otra vida.
Esa mujer blasfema y despotrica sumida en el castigo de sus tristes tinieblas; en su ceguera el furor se fabrica entre las azuladas aguardentosas nieblas. En el bisel de una arista del muro el astro-rey se estrella en un reló gnomónico.
Y si quisiera yo ahora precisar cómo eran las caras circunstantes en aquellos segundos de prueba, diría que todas ellas rebasáronse a sí mismas y fueron a ser refregadas y estrujadas con el par de dados de Chale, encendiéndose y afilándose allí, hasta urgir y querer arrancar una novena arista milagrosa a cada dado, como ansiada sonrisa del destino.