aristócrata

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aristócrata

1. s. m. y f. SOCIOLOGÍA Persona que pertenece a la aristocracia muchos aristócratas europeos fijaron sus residencias en el Caribe.
2. SOCIOLOGÍA Persona que es partidaria de la aristocracia.

aristócrata

 
adj. De la aristocracia.
adj.-com. Partidario de la aristocracia.

aristócrata


abreviación
sociología que pertenece a la aristocracia las tradiciones aristócratas

aristócrata

(aɾisˈtokɾata)
sustantivo
sociología persona que pertenece a la aristocracia Muchos aristócratas de Europa compraron tierras en América.
Sinónimos

aristócrata

cosustantivo masculino
Traducciones

aristócrata

aristocrat

aristócrata

aristocrate

aristócrata

aristocratico

aristócrata

الأرستقراطي

aristócrata

Аристократ

aristócrata

贵族

aristócrata

貴族

aristócrata

Aristokrat

aristócrata

אריסטוקרט

aristócrata

貴族

aristócrata

귀족

aristócrata

Aristokrat

aristócrata

SMFaristocrat
Ejemplos ?
Para que ociosas mujeres, damas aristócratas, concurran al torneo de la ostentación y la envidia, para surtir lujosos guardarropas donde se picarán los trajes en tanto que ella viste de harapos su vejez prematura.
El César de la pata de palo era un famoso picador de toros, hombre de mucha majeza, amigo de las juergas clásicas con cantadores y aristócratas: En otro tiempo se murmuró que me había sustituido en el corazón de la gentil bailarina: Yo nunca quise averiguarlo porque siempre tuve como un deber de andante caballería, respetar esos pequeños secretos de los corazones femeninos.
Se acusa de fragilidad a la mujer y ¿se comparan esos deslices que condenan la hipocresía moral con los extravíos homosexuales, con esa protitución infame de los hombres, tan extendida en todos los países del mundo y practicada escandalosamente por representantes de las clases llamadas cultas, entre los hombres de Estado y la refinada nobleza, como lo hizo saber la pluma irreverente de Maximiliano Harden, en Alemania, como se descubrió ruidosamente en México en un baile íntimo de aristócratas?
Nuestro aristócratas son borrachos, intemperantes, dilapidadores, amigos de juergas colosales, huelguistas eternos y muy jóvenes tienen tres o cuatro mujeres en vez de una; beben abundantemente en las fuentes imparcialescas y sin embargo no viven en la miseria.
juntamente con las criadas y otras sirvientas más humildes, están realizando hace mucho tiempo la importantísima labor de llevar el romance, la canción y el cuento a las casas de los aristócratas y los burgueses.
La otra parte, los aristócratas financieros y los grandes industriales, había dominado bajo la monarquía de Julio, y era, por consiguiente orleanista .
Halkyut y Raleigh cayeron bajo su embrujo, y Raleigh utilizó sus conexiones en la "Escuela de la Noche", una cábala de eruditos progresistas, aristócratas y adeptos, creada para avanzar las causas de la exploración, la colonización y la cartografía.
No faltan ya monarquistas y republicanas, aristócratas y demócratas, patricias y plebeyas que estén acuchadas o de couches, porque las francesas sont accouchées o se disponen para leurs couches.
Las predeterminaciones naturales son distintas, esto sí, a las falacias sociales: Quien nacía aristócrata debía tener los privilegios de su clase a costa de los no-aristócratas.
Y si el gran Napoleón no consiguió mantenerse contra la liga de los republicanos y de los aristócratas ¿quién alcanzará, en América, fundar monarquías, en un suelo incendiado con las brillantes llamas de la libertad, y que devora las tablas que se le ponen para elevar esos cadalsos regios?
Los aristócratas que sin consultar la causa del desastrado monarca, lo vendieron vergonzosamente, y destituidos de toda autoridad legítima, cargados de la execración pública, se nombraron sucesores en la soberanía que habían usurpado; las reliquias miserables de un pueblo, vasallo y esclavo como nosotros, a quienes o su situación local o la política del vencedor no ha envuelto aún en el trastorno universal; este resto débil situado a más de tres mil leguas de nuestro suelo, ha mostrado el audaz e impotente deseo de ser nuestro monarca, de continuar ejerciendo la tiranía y heredar el poder que la imprudencia, la incapacidad y los desórdenes arrancaron de la débil mano de la casa de Borbón.
y se había dado el primer impulso a la revolución europea del siglo XVIII, cuando, en esos mismos lugares, la contrarrevolución se vanagloriaba con invariable perseverancia de haber acabado con las «ideas reinantes en los tiempos de la creación de la constitución precedente», declarando que «la esclavitud era una institución caritativa, la única solución, en realidad, del gran problema de las relaciones entre el capital y el trabajo», y proclamaba cínicamente el derecho de propiedad sobre el hombre «piedra angular del nuevo edificio», la clase trabajadora de Europa comprendió de golpe, ya antes de que la intercesión fanática de las clases superiores en favor de los aristócratas confederados le sirviese de siniestra advertencia...