argivo


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argivo, -va

 
adj.-s. De Argos o de la Argólida
p. ext.Natural o perteneciente a la Grecia antigua.
Ejemplos ?
¡Ah!, pero ¿qué troyano muerto veo en las tiendas? Los vestidos que envuelven el cuerpo me demuestran que no es un argivo. HÉCUBA ¡Desgraciado!
Pero preparadme pronto otra recompensa, para que no sea yo el único argivo que se quede sin tenerla; lo cual no parecería decoroso.
Y en seguida que el cuerpo de éste fuera retirado del campo y conducido a la gran ciudad de Príamo, los argivos nos entregarían, para rescatarlo, las hermosas armas de Sarpedón, y también podríamos llevar a Troya el cadáver del héroe; pues Patroclo fue escudero del argivo más valiente que hay en las naves, como asimismo lo son sus tropas, que combaten cuerpo a cuerpo.
¿Quién sino tú podrá, que al vate Argivo enseñaste otro tiempo las hazañas y los lances con que los muros Ilios las armas griegas de pavor llenaron?
Y Polidamante exclamó con gran jactancia y a voz en grito: —No creo que el brazo robusto del valeroso hijo de Pántoo haya despedido la lanza en vano; algún argivo la recibió en su cuerpo y me figuro que le servirá de báculo para apoyarse en ella y descender a la morada de Plutón.
Mira cercada la ciudad de Cadmo Por el terror de las hostiles armas Del iracundo Argivo; Los frenos aligados De sus bridones a la horrenda boca, Gimen en son de muerte; Y los siete caudillos Soberbios con espléndida armadura, Van a las siete puertas, Do su lugar les señaló la suerte.
a Diomedes y el campamento argivo, y arrostrando los azares del camino, hemos tocado aquella mano a cuyo empuje cayó la ciudad de Ilión en ocasión en que el vencedor estaba edificando en los campos de Yapigia, al pie del monte Gárgano, la ciudad de Argiripa, denominada así en recuerdo de su antigua patria.
CORIFEO. Egipto. Y ahora que conoces mi antiguo linaje, trata como argivo al grupo que tienes delante. REY. Parecéis, en efecto, tener parte desde antiguo en nuestra tierra.
En cuanto a estas mujeres, con su beneplácito podrás llevártelas, si las convence una piadosa razón. Un voto unánime del pueblo argivo lo ha decidido sin apelación: nunca entregaré por la violencia a un grupo de mu­jeres.
Ahora, pues, que los tenéis amigos, sedlo vosotros también. El argivo es ignorante; pero Hierónimo es un sabio. ¿Asoma una ligera esperanza de salvación?
¡Resiste bien su belicosa furia, Que ya en las puertas el tumulto suena! ETEOCLES Palas Onkea, suburbana diosa, A esa puerta vecina, sus polluelos Defenderá de ese dragón argivo.
C.) Epidauro seguía sometido a la presión de Argos, así que los lacedemonios, con todas sus fuerzas disponibles y algunos aliados, comandados por Agis, invadieron la Argólida. Después de una diestra maniobra interceptó al ejército argivo y colocó su ejército entre ellos y la ciudad.