argivo

(redireccionado de argiva)

argivo, -va

 
adj.-s. De Argos o de la Argólida
p. ext.Natural o perteneciente a la Grecia antigua.
Ejemplos ?
C., supuso la desintegración de la alianza y, como corolario, un derrocamiento de la democracia argiva promovida por el cuerpo de élite de Los Mil.
Partiendo de allí, envueltas en densa niebla marchan al abrigo de la noche, lanzando al viento su maravillosa voz, con himnos a Zeus portador de la égida, a la augusta Hera argiva calzada con doradas sandalias, a la hija de Zeus portador de la égida, Atenea de ojos glaucos, a Febo Apolo y a la asaeteadora Ártemis, a Poseidón que abarca y sacude la tierra, a la venerable Temis, a Afrodita de ojos vivos, a Hebe de áurea corona, a la bella Dione a Eos al alto Helios y a la brillante Selene, a Leto, a Jápeto, a Cronos de retorcida mente, a Gea, al espacioso Océano, a la negra Noche y a la restante estirpe sagrada de sempiternos Inmortales.
¿Huirán los argivos a sus casas, a su tierra, por el ancho dorso del mar, y dejarán como trofeo a Príamo y a los troyanos la argiva Helena, por la cual tantos aqueos perecieron en Troya, lejos de su patria?
64 En el pelíaco vértice un día nacidos pinos, se dice que por las límpidas olas de Neptuno nadaron, del Fasis hacia los flujos y los confines eeteos, cuando selectos jóvenes, de la argiva juventud los robles, la áurea piel anhelando arrebatar de los colcos, 5 se atrevieron los vados salados a recorrer en rápida popa, las azules superficies barriendo con palmas de abeto.
Pronto el Cronión intentó zaherir a Hera con mordaces palabras; y hablando fingidamente, dijo: —Dos son las diosas que protegen a Menelao, Hera argiva y Atenea alalcomenia; pero sentadas a distancia, se contentan con mirarle; mientras que la risueña Afrodita acompaña constantemente al otro y le libra de las Moiras, y ahora le ha salvado cuando él mismo creía perecer.
Hera argiva y Atenea alalcomenia regresaron también al palacio del gran Zeus, cuando hubieron conseguido que Ares, funesto a los mortales, de matar hombres se abstuviera.
En la cámara halló a Alejandro, que acicalaba las magníficas armas, escudo y coraza, y probaba el corvo arco; y a la argiva Helena, que, sentada entre sus esclavas, ocupábalas en primorosas labores.
Pero como la victoria quedó por Menelao, caro a Ares, deliberemos sobre sus futuras consecuencias; si conviene promover nuevamente el funesto combate y la terrible pelea, o reconciliar a entrambos. Si a todos pluguiera y agradara, la ciudad del rey Príamo continuaría poblada y Menelao se llevaría la argiva Helena.
Todo esto se le presentará en seguida, mas si los dioses nos permiten destruir la gran ciudad de Príamo, entre en ella cuando los aqueos partamos el botín, cargue abundantemente de oro y de bronce su nave y elija las veinte troyanas que más hermosas sean después de la argiva Helena.
Es evidente que la victoria quedó por Menelao, caro a Ares; entregadnos la argiva Helena con sus riquezas y pagad una indemnización, la que sea justa, para que llegue a conocimiento de los hombres venideros.” Así dijo el Atrida, y los demás aqueos aplaudieron.
El prudente Antenor comenzó a arengarles de esta manera: —¡Oídme, troyanos, dárdanos y aliados, y os manifestaré lo que en el pecho mi corazón me dicta! Ea, restituyamos la argiva Helena con sus riquezas y que los Atridas se la lleven.
Manda además traer unas preseas, salvadas de las ruinas de Ilión: una falda recamada de figuras de oro y un manto bordado en derredor de rojo acanto, galas de la argiva Hélena, que llevó de Micenas cuando fue a Troya tras un infando himeneo, admirable presente de su madre Leda; además el cetro que en otro tiempo empuñó Ilione, la mayor de las hijas de Príamo, un collar de perlas y una diadema de oro y piedras preciosas.