Ejemplos ?
El Estado tiene el dominio absoluto, exclusivo, inalienable e imprescriptible de todas las minas, comprendiéndose en éstas las covaderas, las arenas metalíferas, los salares, los depósitos de carbón e hidrocarburos y las demás sustancias fósiles, con excepción de las arcillas superficiales, no obstante la propiedad de las personas naturales o jurídicas sobre los terrenos en cuyas entrañas estuvieren situadas.
¿Quién le huirá, pues, sin que de plumas vista? »En vano huímos de él por las arenas que rápido lo es más que el viento frío. De cuarenta personas, diez apenas se salvaron nadando hasta el navío.
En esos recuerdos estaba adormilándome cuando mis párpados se fueron cerrando como lentos cortinones y… CAPÍTULO II Cuando abrí los ojos, quedé aturdido al darme cuenta que había amanecido; consideré que era muy pronto, y algo escandalizado, boquiabierto, descubríme tirado entre las arenas de un increíble y desconocido desierto; no acertaba a explicármelo; pero algo me decía que un infortunio se aproximaba.
Apenas un pueblo llamado egipcio había empezado a dar muestras de avance y con una mirada indiferente, las divinidades de las arenas, los miraban pasar en sus rústicas caravanas de camellos llevando piedras traídas de las distantes montañas.
A su paso todo se iba sembrando de muerte y destrucción. Ante tantos gases, humos, cenizas y arenas de fuego, los hombres egoístas se arrepentían de su afán individualista.
Yo, nada encontraba para comer; sólo veía las altivas y serenas palmeras, el límpido cielo azuloso, el ardiente sol implacable, el agua encharcada que parecía cristalina y las infinitas arenas.
Aquellos lugares de abundancia, antes llenos de tules, bejucos, arbustos, riachuelos, huertos, plantas, aves, palacios, se fueron convirtiendo en arenas que de tanta resequedad se agrietaban.
Y les gustaba brincar y revolcarse en la tierra. Hacer túneles, cuevas y caminitos en las arenas, o pasteles y castillos de lodo, o bolas y muñecos de nieve.
Tan conformes y justos han sido siempre en los motivos y las justicias de empuñar las armas por, que los mismos monarcas lo han aprobado y confesado haber sido mal informados y haber injustamente turbado la quietud y la justicia. Recordar y traer a la memoria las hazañas de es como casi lo mismo que numerar las arenas del mar.
Oyése el Tajo espumoso Murmurar entre las peñas, Con el canto de las aves Que las orillas le pueblan, Y que al son de su corriente Desvanecidas se alegran, Y le beben los cristales Y le pican las arenas.
No lejos de sus restos esparcidos, de musgo y de meleza revestidos, y de impuros reptiles habitados, Guadalquivir corría, y al monumento viejo en su fondo de arenas ofrecía claro y seguro, aunque voluble espejo; mostrando cuánto son breves y vanas las fortunas mundanas.
Ahora es el momento de sacar a nuestro país de las arenas movedizas de la injusticia racial hacia la roca sólida de la hermandad.