ardo


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-ardo, -arda

 
Sufijos de significación aumentativa o despectiva en algunos sustantivos: goliardo.
Ejemplos ?
Ardón o Ardo aparece como rey visigodo en una lista, y se supone que reinó en la Septimania entre 713 y 720. La Chronica regum Visigothorum registra los nombres de los reyes visigodos y los años de sus reinados.
Al ultimar los diarios, en la casa de Marcos, escribí: ¿Que me reserva el Destino?, ¿Debo aceptar la oferta del general Haig?, ¿Debo participar en "Rayo negro"? Y lo más importante: intuyo el contenido del "DR" pero ardo en deseos de leer ese diario.
El 29 de septiembre, festividad de San Miguel, se celebra una cena popular que rememora el antiguo zagi-ardo, la cena anual en la que el ayuntamiento repartía vino gratis entre los vecinos del pueblo.
Laurie comenzó su carrera como escritora de libros ilustrados, carrera que sigue desempeñando. Su más reciente libro es “The Hair of Zoe Fleefenbacher goes to school”, ilustrado por Ardo Hoyt, fue lanzado en el 2009.
La letra de la canción demuestra a una persona más agresiva al confesarse frente a un amor que la ha hecho traicionar a otro que aún tenía, las frases más reveladoras son: "No me importa el juramento que te dí" y "No me importa el fuego en el que ardo hoy", ya que en las dos se expresa claramente una intertextualidad con el discurso religioso.
O RDOVÁS B LASCO, Jesús: Historia de la música pop española, Alianza Editorial, 1987. P ARDO, José Ramón: Historia del pop español, Rama Lama Music, Madrid, 2005.
Además, aparece como recomendación de contraportada en la novela «El fuego en el que ardo», de Mike Lightwood, cuyo título está inspirado por la canción «Todo arde», que también aparece en el booktrailer oficial.
La Continuatio codicis C Parisini que consta en un manuscrito del siglo XII no menciona a Rodrigo e indica que a Witiza le sucedió Agila y después de tres años le sucedió Ardo.
¡Oh, cómo ardo de celos, cómo tiembla mi alma, cuando pienso que tú, cándida hija de la Au- rora, puedes fijar tus miradas en el hermoso Príncipe Sol que viene de Oriente, gallardo y bello en su carro de oro, celeste flechero triunfador, de coraza adamantina, que trae a la espal- da el carcaj brillante lleno de de flechas de fuego!.
Oportuno es tener en cuenta las doctrinas dominantes sobre el tiranicidio; que estaban palpitantes aún los recuerdos de la revolución francesa; que el padre Jerónimo había traído de Europa y puesto en manos de nuestros estudiantes las obras de Voltaire, Diderot, Volney, Rousseau, D'Alembert y demás enciclopedistas,- y que nuestra juventud de los colegios, ardo- rosa y poéticamente republicana, veía un ideal en los auslcros ti- pos de la Roma antigua.
Nunca veré a mi lado esposa amante que el cetro alegre que llorando rijo, y mi desierta majestad encante: hijo o padre jamás nadie me dijo; ningún afecto mi vivir suaviza, que yo soy de mí mismo padre e hijo. Y el don de renacer de mi ceniza, cuando entre llamas aromosas ardo, mi soledad y penas eterniza.
Así a mí me sucede, que fuente soy de lágrima a porfía, pues cuando se desvía mi luz y las mías son en noche oscura entonces ardo entre lamento y lloro; pero si la áureo oro y rayos de aquel sol mi vista apura, por dentro y fuera siento transmutarme y todo helarme.