arcabuz

arcabuz

(Del fr. arquebuse < neerlandés hakebus < hake, gancho + bus, caja.)
1. s. m. HISTORIA, MILITAR Antigua arma de fuego, semejante al fusil y con mecha para prender la pólvora.
2. HISTORIA, MILITAR Arcabucero, soldado.
NOTA: En plural: arcabuces

arcabuz

 
m. Arma antigua de fuego, semejante al fusil.
Traducciones

arcabuz

arquebuse

arcabuz

archibugio

arcabuz

SMarquebus, harquebus
Ejemplos ?
¿Esto merece que un invierno helado, de tejado en tejado me hallaba el alba al madrugar el día, con espada, broquel y bizarría, más cubierto de escarcha que soldado español que en Flandes marcha con arcabuz y frascos?
Éstas les servían de red y de anzuelo para pescar en seco, en esta forma: vestíanse de suerte que por la pinta descubrían la figura, y a tiro de arcabuz mostraban ser damas de la vida libre; andaban siempre a caza de estranjeros, y, cuando llegaba la vendeja a Cádiz y a Sevilla, llegaba la huella de su ganancia, no quedando bretón con quien no embistiesen; y, en cayendo el grasiento con alguna destas limpias, avisaban al alguacil y al escribano adónde y a qué posada iban, y, en estando juntos, les daban asalto y los prendían por amancebados; pero nunca los llevaban a la cárcel, a causa que los estranjeros siempre redimían la vejación con dineros.
Garraf se pasma y queda sin sentido, como el que oyó del arcabuz el trueno estando divertido; a quien el ofendido tiró una manotada con las fieras uñas, de suerte, que, formando esferas por la región del aire vagaroso le arrojó tan furioso, que en el claro cristal de sus espejos pudo cazar vencejos, menos apasionado y más ocioso.
Tenían el pensamiento azul como el cielo, y claro como el arroyo; pero no sabían matar, forrados de hierro, con el arcabuz cargado de pólvora.
Mas, ¡ay!, la suerte tremenda llegar le impide a aquel puesto, donde libertad y gloria iba a conseguir al menos, pues que silbadora bala, de ignoto arcabuz partiendo, de su corcel fatigado rompe y atraviesa el pecho.
Este tal, galán y apuesto, de cara muy expresiva, de talle en extremo airoso, de aguda fisonomía, con aire matón y jaque, calzas de majo y ropilla, con un inmenso chapeo de alas luengas y tendidas, con su cuera y sus mangotes, y sus frascos en la cinta, de recamos adornada y de escarcela provista, se acerca al rey, y apoyado del arcabuz en la horquilla, y zarandeando el cuerpo, cual hombre que nada admira: «Señor -con ceceo dice, y lengua, aunque gorda, viva-: Cuando mi sargento anoche me dijo que combatía »vuestra alteza en este empeño, preparé varias cosillas; los trastos que en tales lances cualquier hombre necesita.
Y no se quejó, sino que dijo así: «Pues por eso, hijos míos, os tengo de defender más, porque os tienen tan martirizados que no tenéis ya valor ni para agradecer.» Y los indios, llorando, se echaron a sus pies, y le pidieron perdón. Y, entró en Ciudad Real, donde los encomenderos lo esperaban, armados de arcabuz y cañón, como para ir a la guerra.
Fundí, señor, doce balas, que al cabo son la comida de esta serpiente -mostrole el arcabuz con sonrisa, »prosiguiendo-; fundí digo, doce balas, las precisas, seis de plomo, destinadas a canalla gabachina; »y las seis, muy a mi gusto cumplieron: ¡Dios las bendiga!
El procurador, alzándose las gafas sobre la frente, empezó por asomar la nariz, receloso de que lloviesen pelotas de arcabuz; mas convencido de que todo no pasaba de bullanga populachera, cobró ánimo, levantó la celosía o rejilla, y sacando medio cuerpo fuera del antepecho gritó: -¡Ea, ea!
Atravesó otro gran patio con pavimento de mármol; subió la escalera y entró en la sala de los guardias, que estaban formando hilera con el arcabuz al hombro y roncando ruidosamente.
Ítem, se ordena y manda que los indios no tengan arcabuz en sus pueblos ni fuera de ellos, aunque sean Caciques Principales, si no fuere con especial licencia de Su Majestad y de quien en su Real Nombre la pueda dar, que se entienda Audiencia de Virreyes, so pena de perdidas.
Y otro para casas de Fundición y otro a las espaldas para la Carnicería Pública de la dicha Ciudad; señaló para el Matadero de la dicha CarnicerÍa unos corrales que están hacia la parte del Levante, entre los dos caminos que salen de Tomebamba para Quito, sobre una barranca que estan (a) un tiro de arcabuz de la dicha Ciudad de Cuenca.