Ejemplos ?
En el barrio bajo se encuentra la llamada Cruz da Touza, situada junto a una fuente, pero arrinconada contra las paredes de una finca y disimulada por un arbolillo.
Esta riqueza y profusión decorativas han dado lugar a una división en subseries: Llamada así por representarse en las piezas que la componen un arbolillo que en alfarería se denomina chaparro, junto a un río con un puente.
Los orígenes de Tlatilco se encuentran en el más temprano desarrollo de El Arbolillo y Zacatenco del Valle de México, recogiendo las influencias olmecas provenientes de las tierras bajas.
-No te gastes dos escudos por la corona de novia de tu hija -decía la solterona-; yo te daré una que he conservado, con flores magníficas. ¿Ves aquel arbolillo de la ventana?
Si vendes esto, criatura, traerán ahí un franchute para las flores, y las dejará morir de sed, porque no las conoce como yo. A caa arbolillo que pega un estirón, tú no sabes la alegría que a mí me entra.
Cierto Genio maléfico, enemigo de todo lo bueno, quiso destruir aquel vergel maravilloso, y lo hizo abriendo con su vara un agujero en el centro del jardín, depositando allí la semilla del arbusto llamado Brunar. Ese es el arbolillo del odio, el de los pecados, el de los crímenes.
El sombrero, duro y viejo, de forma de queso, de un color que hacía dudar si los sombreros podrían tener bilis, porque de negro había venido a dar en amarillento, como si padeciese ictericia, semejaba la fuente de la alcachofa, rodeado de surtidores; y en cuanto a los pies, calzados con alpargatas que parecían terracuota, al levantarse del suelo tenían apariencias de raíces de árbol, semovientes. Sí, parecía Chiripa un mísero arbolillo o arbusto, de cuyas cañas mustias y secas pendían míseros harapos puestos a...
Por eso, flores y plantas están lozanas y hermosas, regadas con el agua de mi baño. Mira como no hay rama alguna desgajada, ni fruta arrancada o caída, ni arbolillo sacado de cuajo, ni fuente turbia.
Como durante la recepción de los altos magnates debe quedar fuera esta comitiva, los que en ella forman satisfacen su devota impaciencia, atisbando por las grietas del tapial, y encaramándose por el derruído techo de paja y por un escueto arbolillo.
Al año siguiente había ya crecido bastante, y lo mismo al otro año, pues en los abetos puede verse el número de años que tienen por los círculos de su tronco. “¡Ay!, ¿por qué no he de ser yo tan alto como los demás?” -suspiraba el arbolillo-.
En el huertecito de su casa hay un arbolillo, que fue plantado por el padre Guatemala, el cual da unas florecitas color de oro, las que, según ña Dominguita, se desprenden el día de Cuasimodo; florecitas que poseen virtudes prodigiosas.
Detúvose entonces el músico y, agarrando un avellano que crecía en una de las márgenes, lo dobló hasta el suelo, sujetando la punta con un pie; hizo luego lo mismo con un arbolillo del lado opuesto y dijo al zorro: - Ahora, amiguito, si quieres aprender, dame la pata izquierda de delante.