arbitrista

(redireccionado de arbitristas)

arbitrista

s. m. y f. POLÍTICA Persona que propone planes disparatados para aliviar la hacienda pública o remediar males políticos, en general. arbitriano

arbitrista

 
com. Persona que propone planes disparatados para aliviar la hacienda pública o el país en general.
Traducciones

arbitrista

arbitraggista

arbitrista

arbitrista

arbitrista

arbitrista

arbitrista

arbitrista

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arbitrista

arbitrista

SMFpromoter of crackpot o utopian schemes
Ejemplos ?
Los que ahora llamamos proyectistas, se llamaban ántes arbitristas, y en tiempo de Carlos II con especialidad hubo peste de ellos.
A lo cual respondo: que la falta de dinero, la penuria pública, los apuros del Tesoro, las lamentaciones que oigo por todas partes, la esperanza que muestran algunos de que los economistas nos van á salvar, la poca confianza que advierto en otros en la eficacia saludable de los economistas, los discreteos de todos, los medios que tantos proponen, convertidos en arbitristas, para llevarnos á puerto de salvación, y las diversas explicaciones que dan sobre las causas del grave mal que padecemos, todo me ha impulsado con irresistible vehemencia á meditar y discurrir sobre estos asuntos, en los cuales confieso mi escaso ó ningún saber.
BERGANZA.—«Digo que en las cuatro camas que están al cabo desta enfermería, en la una estaba un alquimista, en la otra un poeta, en la otra un matemático y en la otra uno de los que llaman arbitristas.» CIPIÓN.—Ya me acuerdo haber visto a esa buena gente.
Un importante tema de debate historiográfico (que en esencia se remonta a las reflexiones contemporáneas de los arbitristas y de los posteriormente identificados como contribuyentes a la leyenda negra) ha sido si la represión a los cristianos nuevos fue una de las causas de la decadencia española...
Continuadores de la abundante literatura de denuncia de la decadencia española (especialmente la de los arbitristas), los novatores eran conscientes del atraso científico de España y la marginalidad del ambiente intelectual español respecto a las grandes corrientes de pensamiento europeo, temas en los que se centran.
Que ésta era la manera que Olivares prefería lo demuestra el hecho de que insistiera en ello en otras partes del memorial y de que recogiera asimismo en el mismo "todas las quejas y descontentos de los aragoneses, catalanes y portugueses durante las décadas precedentes la ausencia del rey de sus estados y la exclusión de los cargos de la Monarquía": Desde principios del siglo XVII, cuando se hizo evidente la "decadencia" de Castilla, había ido creciendo la reivindicación, especialmente entre los arbitristas, de que las cargas de la Monarquía fueran compartidas por el resto de los reinos no castellanos, aunque nada se decía de compartir también los beneficios.
Sin embargo, la opinión que tenían los arbitristas y los consejos castellanos sobre la escasa contribución de los estados de la Corona de Aragón a los gastos de la Monarquía no se ajustaba completamente a la realidad.
Olivares incorpora a su proyecto la idea de la uniformidad fiscal defendida por los arbitristas, por el Consejo de Hacienda y por el Consejo de Castilla, y lo propone como una vía paralela para acelerar la unión entre los diferentes reinos y estados de la Monarquía al crear una comunidad de defensa que respondiera a la comunidad de intereses de todos ellos.
Crítica que implica la existencia de otro tipo de intelectuales: En todas las épocas históricas personajes caracterizados por sus conocimientos o por su producción literaria estuvieron presentes en las cercanías del poder político, y especialmente del poder religioso, y ejercieron esa habilidad con propósitos apologéticos: tanto para sustentarlo y justificarlo como para destruirlo y construir su alternativa, papel en que destacaron en Francia los politiques del siglo XVI (guerras de religión) o los philosophes del siglo XVIII (enciclopedistas); en España los arbitristas...
El humanista segedano escribió además en 1608 dos ensayos arbitristas...
Autores conocidos como "arbitristas", como Tomás de Mercado (Suma de tratos y contratos) o Martín de Azpilicueta (Manual de Confesores y Penitentes, De Usuras y Simonía, Tratado sobre las rentas de los beneficios eclesiásticos, Comentario Resolutorio de Cambios, Enajenación de las Cosas Eclesiásticas), no sólo se limitaban a aplicar las recetas tradicionales de la teología moral de un modo teórico, sino que reflexionaban sobre las prácticas cotidianas que requerían soluciones efectivas para los casos de conciencia que se planteaban a los confesores ("casuismo" en la corriente jesuítica).
La vida económica dependía sólo muy parcialmente de las decisiones políticas de alto nivel, a pesar de que la orientación mercantilista de la política económica de la monarquía (juzgada por los arbitristas, fundadores de la ciencia económica) era muy marcada.