Ejemplos ?
-Si yo estoy enterao de toíto; si yo sé que usté no quiere a ese gachó; si yo sé que lo que pasa es que ese mal ángel le tiée puesto el pie encima al señor Francisco, que le emprestó cuatro ochavos, y que el plazo está cumplió, y que el día que quiera ese mal arate se come la finca hipotecá, y como usté es güena y usté quiere a su bato corno lo debe querer, pos velay usté, por no verle pasar fatigas, está usté dispuesta a pasar por la ruea de las navajas.
Dolores fue a contestarle, pero tropezaron sus ojos con los de la señora Rosario, posados en ella con severa expresión, y dando media vuelta dijo con acento desdeñoso y sin dirigirse, al parecer, a don Paco: -¡Vaya una mañanita con mal arate, chavó!
-Es que cuando él hizo la apuesta que ha hecho con ese mal arate de Juan Galindo, le llegaba el solera a las glándulas, y, además, no tengas tú cudiao, que si el hombre pecó como pecó, ya sufrirá la penitencia.
Y tan no les tengo mala voluntá que yo, que no me los he trompezao entoavía, si me los trompezara ahora mismo, pongo por caso, y yo hubiera visto como he visto a los del tricornio, les diría: «Oye tú, Muleto, y oye tú, Niño, a ver si sus largáis de aquí, que sus va a goler la cabeza a pórvora y sería un contra Dios que sus pasara cosa de tan mal arate.» Y al decir esto sonrió irónicamente el viejo, mirando con ojos radiantes de malicia a los para él, sin duda, desconocidos.
-Ese gachó -dijo Dolores, interrumpiendo bruscamente al Viruta -ya se guardará muy mucho de premitirse naíta; primero, porque ya tengo yo güen cuidao que no me vea ni de canto, y segundo, que si el hombre se aterminara (que no se aterminará) a decirme pío tan siquiera, ya sabría yo decirle: «Pero venga osté acá, so guasón, so mal arate...
No podemos esperar gran cosa de la atención auditiva, por lo cual es preciso manejarse excitando la atención visual." Termina con este tristísimo lamento que se desborda de su pecho oprimido, en el cual la labor cuotidiana no dejaba un solo aliento para el descanso: "Si tuviera salud y no me obligara la precisión de escribir cuatro ó cinco artículos diarios, me parece que podría realizar estos proyectos y algunos más; pero el arate cavate de todos los días me derrenga." Desgraciadamente abundan en nuestra tierra los derrengados en las diferentes artes, oficios y profesiones, los que nacen con el alma forjada para el sacrificio y los formidables deberes.
-Pos Juan Galindo, como no gana más que cuatro pesetas de jornal y tiée que llevar yeros a dos palomares, pos endispués que jizo la apuesta con Joseíto, al hombre le temblaron las pantorrillas y se atosigó sólo en pensar que pudiese perder la apuesta y se vino en busca mía y me contó lo que le pasaba, y me dijo, pidiéndome cuartel con los ojos: «Si me jase usté llevar la contraria en este mal chapú, yo la mato a usté y endispués yo me enveneno». -Y entonces, ¿porqué apostó ese mal arate?