aqueronte

Aqueronte

 
mit. Río del Epiro, considerado por los griegos como uno de los ríos de los Infiernos.
Traducciones

aqueronte

acheronte, ade
Ejemplos ?
Lo que está enfrente es el Aqueronte, que corre de manera opuesta a través de los parajes desiertos y sumergiéndose en la Tierra se precipita en las marismas de Aquernoiada, adonde las almas van la mayor parte de las veces al salir de la vida y después de permanecer allí el tiempo prescrito, unas más y otras menos, son devueltas a este mundo para animar nuevos cuerpos.
Y no hay cosa tan graciosa como el primer año de noviciado de un poeta en penas, porque hay quien le lleva de acá cartas de favor para ministros, y créese que ha de topar con Radamanto y pregunta por el Cerbero y Aqueronte y no puede creer sino que se los esconden.
Entre el Aqueronte y el Océano corre un tercer río, que no lejos de su fuente cae en un vasto lugar de fuego, donde forma un lago mucho más grande que nuestro mar y en el que se ve hervir el agua mezclada con fango, y saliendo de allí negro y lleno de barro recorre la Tierra y va a parar a la marisma Aquernoiada sin que sus aguas se confundan.
Se alegra el monstruo del feliz suceso, y raudo baja al infernal Cocito. Retumba todo el hórrido Aqueronte al tronar de su voz; hienden sus silbos toda el aura letal; llama a la muerte.
El tiempo es un dios complaciente, porque el Agamenónida que habita ahora en Crisa abundante en pastos no tardará siempre, ni el Dios que impera cerca del Aqueronte.
No así los hados lo permiten, porque de sus ayunos la virgen se había liberado y mientras ingenua vaga entre los cultivados huertos, 535 carmesí una fruta arrancó de un árbol curvado de ellos, y cogiendo siete granos de su pálida corteza los apretó en su boca; y solo de todos aquello Ascálafo vio, a quien un día se dice que Orfne, entre las Avernales ninfas no la más desconocida, 540 del Aqueronte suyo parió en sus espesuras negras; lo vio y, con su delación, del regreso, cruel, la privó.
La propia también popa de Traquis se mueve con estas tornas y ahora sublime, como desde la cima de un monte, contemplar abajo los valles y profundo el Aqueronte parece: ahora, cuando abajada el recurvo mar la cerca, 505 contemplar arriba desde el infernal abismo el supremo cielo.
Tú vivirás bienaventurado y vivirás glorioso, sin amparo y tutela, y cuando vivieres, acabado el espacio de tu vida, y entrares en el infierno, allí en aquel soterraño medio redondo, me verás que alumbro a las tinieblas del río Aqueronte y que reino en los palacios secretos del infierno; y tú, que estarás y morirás en los Campos Elíseos, muchas veces me adorarás como a tu abogada propia.
Una sola cosa te pido, pues, es fama que aquí está la entrada del infierno, aquí la tenebrosa laguna que forma el desbordado Aqueronte; séame dado ir a la presencia de mi amado padre; enséñame el camino y ábreme las puertas sagradas.
Allí acuden en los casos dudosos a pedir oráculos las gentes de Italia y toda la Enotria; allí cuando el sacerdote lleva sus dones y se echa a dormir, en la callada noche, sobre las pieles extendidas de las ovejas sacrificadas, ve en sueños revolotear muchos espectros de maravillosa manera, y oye varias voces y disfruta los coloquios de los dioses y hace llegar sus palabras hasta el Aqueronte en los profundos avernos.
Entre tanto entreguemos a la tierra los insepultos cuerpos de nuestros compañeros, único honor que dura allá en el profundo Aqueronte.
Y a la hija de Ares, mi esposa Harmonía, los dos en figura de serpiente la traeré a los altares y a las tumbas de Grecia, al frente de mis lanzas. Y no cesaré en mis desgracias, infeliz de mí, ni haré la travesía del Aqueronte subterráneo ni me llegará la paz.