aqueo


También se encuentra en: Sinónimos.
Búsquedas relacionadas con aqueo: Acaya, dorios

aqueo, a

1. adj. De Acaya, región de la antigua Grecia.
2. s. Persona originaria de esta región.

aqueo, -a

 
adj.-s. De Acaya, región de la antigua Grecia.
p. ext.De la ant. Grecia.
Sinónimos

aqueo

, aquea
adjetivo y sustantivo
Ejemplos ?
Creo que tú mismo conocerás, con sólo tender la vista, que un dios nos manda la derrota a los dánaos y que la victoria se decide por los teucros. Ha muerto el más valiente aqueo, Patroclo, y los dánaos le echan muy de menos.
Eneo dio un vistoso tahalí teñido de púrpura, y Belerofonte una copa doble de oro, que en mi casa quedó cuando me vine. A Tideo no lo recuerdo; dejóme muy niño al salir para Tebas donde pereció el ejército aqueo.
Y tú, hijo mío, o me seguirás y tendrás que ocuparte en viles oficios, trabajando en provecho de un amo cruel; o algún aqueo te cogerá de la mano y te arrojará de lo alto de una torre, ¡muerte horrenda!, irritado porque Héctor le matara el hermano, el padre o el hijo; pues muchos aqueos mordieron la vasta tierra a manos de Héctor.
Ningún otro aqueo me ablandaría tan pronto: pero has padecido y trabajado mucho por mi causa y tu padre y tu hermano también; accederé, pues, a tus súplicas y te daré la yegua, que es mía, para que éstos sepan que mi corazón no fue nunca ni soberbio ni cruel.
Entonces subió al carro y con el corazón afligido mandó al auriga que le llevase a las cóncavas naves. Odiseo, famoso por su lanza, se quedó solo; ningún aqueo permaneció a su lado, porque el terror los poseía a todos.
No me casaré con la hija de Agamemnón Atrida, aunque en hermosura rivalice con la dorada Afrodita y en labores compita con Atenea; ni siendo así me desposaré con ella; elija aquél otro aqueo que le convenga y sea rey más poderoso.
Saltó Glauco y se alejó del muro, ocultándose para que ningún aqueo, al advertir que estaba herido, profiriera jactanciosas palabras.
Pero te da muchas cosas, le promete más y te envía, para que por él rueguen, varones excelentes, escogiendo en el ejército aqueo los argivos que te son más caros.
Y Menelao, valiente en la pelea, exhortó a Antíloco: —¡Antíloco! Ningún aqueo de los presentes es más joven que tú, ni más ligero de pies, ni tan fuerte en el combate.
Estiquio y el divino Menesteo, caudillos atenienses, llevaron a Anfímaco al campamento aqueo; y los dos Ayaces, que siempre anhelaban la impetuosa pelea, levantaron el cadáver de Imbrio.
Glauco sintió hondo pesar al oír la voz de Sarpedón; se le turbó el ánimo porque no podía socorrerle; y apretándose con la mano el brazo herido por una flecha que Teucro le tirara, cuando él asaltaba el muro y el aqueo defendía a los suyos, oró de esta suerte al flechador Apolo: —Óyeme, oh soberano, ya te halles en la opulenta Licia, ya te encuentres en Troya; pues desde cualquier lugar puedes atender al que está afligido, como lo estoy ahora.
¿Cuál otro aqueo te temerá, cuando huyes temeroso ante Menelao, que siempre fue guerrero débil y ahora él solo ha levantado y se lleva fuera del alcance de los teucros el cadáver de tu fiel amigo, a quien mató, del que peleaba con denuedo entre los combatientes delanteros, de Podes, hijo de Eetión?