aproximarse


También se encuentra en: Sinónimos.

aproximarse

(apɾoksiˈmaɾse)
verbo pronominal
1. apartarse acercarse a una cosa Los pueblos en lucha se aproximan a la paz.
2. obtener un resultado cercano al exacto o deseado Con su discurso se, aproximó al objetivo.
3. estar cerca en el tiempo una fecha o evento Se aproximan las Navidades.
Traducciones

aproximarse

approach, advance, comeclose, comecloser, comeon, to approach

aproximarse

přiblížit se

aproximarse

tilgang

aproximarse

nähern (sich)

aproximarse

πλησιάζω

aproximarse

lähestyä

aproximarse

approcher

aproximarse

pristupiti

aproximarse

近づく

aproximarse

접근하다

aproximarse

naderen

aproximarse

nærme (seg)

aproximarse

zbliżyć się

aproximarse

aproximar-se

aproximarse

närma (sig)

aproximarse

เข้าใกล้

aproximarse

yaklaşmak

aproximarse

đến gần

aproximarse

接近
Ejemplos ?
Reinaba en la ciudad un silencio profundo, interrumpido a intervalos, ya por las lejanas voces de los guardias nocturnos que en aquella época velaban en derredor del Alcázar, ya por los gemidos del viento, que hacía girar las veletas de las torres o zumbaba entre las torcidas revueltas de las calles, cuando el dueño de un barquichuelo que se mecía amarrado a un poste cerca de los molinos, que parecen como incrustados al pie de las rocas que baña el Tajo, y sobre las que se asienta la ciudad, vio aproximarse a la orilla, bajando trabajosamente por uno de los estrechos senderos que desde lo alto de los muros conducen al río, a una persona a quien, al parecer, aguardaba con impaciencia.
La enfermedad apenas había conseguido amortiguar los encantos de la moza, que era alta sin exageración, de talle esbelto, de seno algo tímido que hundíase como para dejar aproximarse sus hombros; sus ojos eran negros, dulces, melancólicos, ojos de oriental abolengo, adoselados por cejas que parecían trazadas con antimonio, de encorvadas y larguísimas pestañas de azabache, que acentuaban con su sombra sus ojeras, que morían en los algo descarnados pómulos coloreados por el mortal padecimiento y cuyos tonos contrastaban rudamente con el intenso y casi fantástico blancor de su tez empalidecida.
Con motivo precisamente de aproximarse a Salta esta expedición “auxiliadora” de Ortiz Ocampo, el Patricio Garruchaga exhorta desde aquella ciudad a sus conterráneos a recibir como libertadores a los porteños que avanzan y les dice: “ No, amados compatriotas, no, mis hermanos, no os dexeis alucinar de hombres tan sanguinarios ” (refiere a Liniers y demás reaccionarios que también procuraban influir sobre los salteños).
El monstruo, deslumbrado por este aparato extraordinario, les dejaba aproximarse; pero pasada la primera impresión, movió sus cortas patas, abrió la boca como bostezando, y esto bastó para que todos retrocediesen con tanta prudencia como prisa, precaución feliz a la que debieron los valencianos que la fiera no se almorzara medio cabildo.
El primero – expresa el acta – en esta fecha “dos del presente” oficiaba “comunicando en respuesta que las atenciones de la guerra no le han permitido aproximarse a la H.
Todo es cuestión de que algunos de los muy buenos etnógrafos y filólogos especializados quieran aproximarse al tema, estudiando la paridad de nomenclaturas geográficas de cepa indígena, los vocabularios, las costumbres y sobre todo, las marchas de las tribus lejanas, acaso empujadas por el imperialismo incaico, por el norte y centro de la Argentina.
Vieron todos cómo al aproximarse el vagabundo asomaba por el embudo de barro el picudo morro de la fiera y sus rugosas patas delanteras.
Oyeron, de atrás, aproximarse un galope; alguien los alcanzaba, y los caballos tranquearon, como obedeciendo a una voluntad superior y desconocida.
Saboreándole como un niño un caramelo, con temor de que se acabase, consumía cada baile de los cuatro o cinco que se le daban en todo el verano; de modo que era una pena que desgarraba el alma ver en tales ocasiones aproximarse la noche.
Pero al aproximarse, al abarcar con una ojeada aquel suntuoso conjunto, detalles de un primor exquisito revelan el nombre de ese inmenso hacinamiento de riquezas artísticas: Es el Cementerio.
Sin rumor y de puntillas, como fantasma o espectro, en el corredor entrose la parte oscura siguiendo, un hombre embozado: llega por detrás en gran silencio a la reina, que, de espaldas estando, no pudo verlo, y le tapa el noble rostro con dos manos como hielo; pero delicadas manos que agita un temblor ligero. ¿Quién pudiera aproximarse a dama de tal respeto, sino el amante dichoso con tal inocente juego?
Tres bultos mira en la calle que a él dirigen su camino, a dos quedarse ve luego en no muy distante sitio, y al tercero aproximarse a paso largo y altivo, resplandeciendo la luna en su pomposo atavío.