Ejemplos ?
En Chincha, conoció a la que sería su esposa, Consuelo Gonzáles Posada (hermana de Luis Gonzales Posada), que por entonces era una activista aprista.
El extinto Alcalde Wilfredo Saavedra Macedo, de filiación aprista, recurrió a todas las instancias políticas y de su partido para ver plasmado este deseo.
El partido aprista rechazó estos resultados, alegando fraude (lo que nunca pudo demostrar), y comenzó a realizar protestas en diversas ciudades del país.
Tras intervenir en el llamado “complot de El Agustino” (intentona revolucionaria aprista en Lima), en diciembre de 1934 fue desterrado a Chile.
Enseguida ingresó a la redacción del diario aprista La Tribuna de Lima, donde hizo varias crónicas, reportajes y ocasionalmente la sección "Barricada”.
Por su actividad proselitista, fue perseguido y torturado y, luego de la debelada revolución aprista de 1932, fue encarcelado, pero liberado al año siguiente, en 1933, por una ley de amnistía.
En el orden interno, pese a considerarse un gobierno democrático, Prado mantuvo proscrito al Partido Aprista; solo en el último año de su gobierno, con motivo de las elecciones generales, legalizó la participación del APRA, que en esa ocasión formó parte del Frente Democrático Nacional con el nombre de “Partido del pueblo”.
Regidores: Antonio Campos Castillo (S-PP), Francisca María Dávila Ramos (S-PP), José Mario Vargas Vera (S-PP), Wilmer Tomás Ramos Mora (S-PP), Guillermo Gilmer Rodríguez Salvatierra (S-PP), Ceci Esther Villa Vera (S-PP), Walter Andrés Ballena Garcia (S-PP), Luis César Alayo Chávez (Cambio Total Sánchez Carrión), Vilma Gladys Carranza Infante (Cambio Total Sánchez Carrión), Oswaldo Sandoval Quispe (Partido Nacionalista Peruano), Vicente Amoroto Larraondo (Partido Aprista Peruano).
Sánchez Cerro por el partido Unión Revolucionaria, Víctor Raúl Haya de la Torre por el Partido Aprista Peruano, Arturo Osores Cabrera por la Coalición Nacional y José María de la Jara y Ureta del Partido Unión Nacional.
Contra esta candidatura oficial, se alzó la de José Quesada Larrea, joven abogado, natural de Trujillo, quien para su campaña adquirió el diario La Prensa, desde donde se peleó por la libertad electoral, ante el propósito evidente del gobierno de manipular los resultados. El partido aprista, que era el más importante del país, se hallaba proscrito por ley.
Al finalizar su gobierno Prado llamó a elecciones, siendo los principales candidatos los siguientes: Víctor Raúl Haya de la Torre, por el Partido Aprista.
Así asumiría luego la dirección, su hijo Antonio Miró Quesada de la Guerra quien, junto a su esposa, sería asesinado por un fanático aprista el 15 de mayo de 1935.