apoderarse

apoderarse

(apoðeˈɾaɾse)
verbo pronominal
1. hacerse dueño de algo de modo violento o ilegal Los piratas se apoderaron del tesoro.
2. figurativo dominar la voluntad o el ánimo de alguien El amor se apoderó de ella.
Traducciones
Ejemplos ?
Supremo Maestro Mago se apresuró, corrió aprisa para apoderarse de él; pero entonces el brazo de Supremo Maestro Mago fue asido violentamente por Principal Guacamayo, quien al instante lo sacudió, lo arrancó bruscamente del omoplato.
Pero después de que la tierra de crimen se imbuyó indecible, y la justicia todos de su deseosa mente ahuyentaron, inundaron sus manos de fraterna sangre los hermanos, desistió a sus extinguidos padres el nacido de llorar, 400 deseó su genitor los funerales de su primogénito hijo, para, libre, de la flor apoderarse de una doncella madrastra, y la madre, sometiéndose ella, impía, a su ignorante hijo, impía, no temió mancillar los divinos penates.
Avergonzado al ver que estrangeros autores han llamado antes que nosotros á las puertas de la Alhambra, ya con el grosero aldabon de la novela descabellada é insulsa, como Florian: ya con el martillo de oro de la juiciosa y galana historia, como Wasington Irving, héme arrojado á abrir el cancel de su misterioso alcázar al genio feliz á quien sea dado apoderarse de su encantado recinto.
Es dado al hombre, algunas veces, atacar los derechos de los otros, apoderarse de sus bienes, amenazar la vida de los que defienden su nacionalidad, hacer que las más altas virtudes parezcan crímenes y a sus propios vicios darles el lustre de la verdadera virtud.
Hemos escuchado las voces de campesinos, engañados por el PROCEDE y por el PROCECOM, despojados de sus tierras ejidales sin nada de precio para sus productos desesperados sin siquiera la oportunidad de poder emigrar a la ciudad o a otro país arrinconados contra el precipicio viendo como las grandes empresas, las agroindustrias y los centros turísticos empiezan a apoderarse de sus tierras y en lugar de ejercito llegan los diputados, los senadores, los partidos políticos, los funcionarios del gobierno federal a quitarles las tierras de sus abuelos, de sus bisabuelos, de sus padres y que debía de ser de sus hijos.
El que por violencia, engaño o abuso de confianza despojare a otro de la posesión o tenencia de bien inmueble, o de un derecho real de uso, usufructo, habitación, servidumbre o anticresis, constituido sobre un inmueble; 2. El que, para apoderarse de todo o parte de un inmueble, destruyere o alterare los términos o límites del mismo; y, 3.
Hombre vulgarísimo, pero muy valiente, tenía á veces arranques hidalgos; y cuando, en la en- trevista de Mala se propusieron los pizarristas apoderarse por traición de la i ersona de Almagro el Viejo, Alonso de Mesa fué de los pocos que protestaron indignados contra esa felonía, y cuéntase que al pasar junto al Mariscal, lo hizo cantando esta popular copla del romancero español: Tiempo es el caballero, tiempo es de huir de aquí, que me crece la barriga y se me acorta el vestir.
La atmósfera de Lima tenía para el ex ministro olor de calabozo con humedades de cadalso. Rodeándose de precauciones para no ser conocido en la calle por los enemigos que ansiaban apoderarse de su per- sona.
Pero una visible somnolencia comenzaba a apoderarse de él, dejándole íntegras sus facultades, a la par que el mareo se aceleraba.
Los cuales, después de haberse comunicado recíprocamente sus plenos poderes y encontrado los mismos en buena y debida forma, han acordado sobre los siguientes artículos: = La Reina del Reino Unido de la Gran Bretaña e Irlanda, la Reina de España y el Emperador de los franceses, se comprometen a hacer inmediatamente después de la firma de la presente convención, los arreglos necesarios para enviar a las costas de México fuerzas combinadas de mar y tierra, el número de las cuales será determinado en un futuro intercambio de comunicaciones entre sus gobiernos, pero del cual el total deberá ser suficiente para apoderarse y ocupar las varias fortalezas y posiciones militares en la costa mexicana.
Algunos intereses gremiales y corporativos buscan apoderarse de la agenda pública en detrimento del interés general, y acuden alegremente a las medidas de hecho para sustituir los mecanismos de nuestro Estado de Derecho.
Cuando TEZCATLIPOCA se dio cuenta de aquello, le dio tanta rabia el ver frustrado sus planes de seducción, que enfurecido ordenó al señor de la oscuridad, MICTLANTECUHTLI que lanzara una de sus flechas y le arrebatara la existencia. Así lo hizo y POPOCATEPETL cayó muerto. Después quiso apoderarse del profanador, pero no pudo. Una extraña fuerza lo impedía.