aplomo


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aplomo

1. s. m. Actitud equilibrada, sensata y segura al obrar o expresarse hizo gala de un gran aplomo y serenidad.
2. GANADERÍA Línea vertical que determina la dirección que deben tener los miembros de un caballo para que esté bien constituido.
3. Posición o dirección vertical. verticalidad
4. CONSTRUCCIÓN Instrumento formado por una pesa de plomo u otro metal colgada de una cuerda que se usa para señalar la línea vertical. plomada

aplomo

 
m. Gravedad, serenidad, circunspección.
Verticalidad.
antrop. En la figura humana, línea vertical que pasa por medio del vientre y divide en partes iguales la horizontal trazada sobre el plano de las plantas de los pies.

aplomo

(a'plomo)
sustantivo masculino
1. tranquilidad y mesura en la conducta de alguien Para trabajar con niños es necesario tener aplomo.
2. postura vertical de algo Terminaron de colocar los remaches y el aplomo de la estructura.
3. las líneas verticales que indican su buena constitución defectos de aplomos en caballos
Traducciones

aplomo

Aplomb

aplomo

aplomb

aplomo

SM (= serenidad) → assurance, self-possession; (= gravedad) → gravity, seriousness (pey) (= frescura) → nerve, cheek
dijo con el mayor aplomohe said with the utmost assurance
perder el aplomoto get worried, get rattled
¡qué aplomo!what a nerve!, what a cheek!
Ejemplos ?
Antuña: ¡Qué aplomo!) que los que causaron esa pueblada fueron vascos y canarios y tan es así que el Defensor (ya sin tiempo para ello) jamás podría probar esa circunstancia pues lo que es hasta ahora notorio es que esa pueblada la produjeron los enemigos de Montevideo”.
—Me parece— contestó el lego con el aplomo de un sec- tario entusiasta,— y hasta creo que su merced no lo haría mal en el oficio de Dios.
El muchacho animoso, de inteligencia despierta y corazón ardiente —de quien tan orgulloso se mostraba el padre cuando lo veía jinetear un caballo cerrero y desenvolverse con destreza y aplomo en medio de los peligros del trabajo de sabanas, digno de aquella raza de hombres sin miedo que había dado más de un centauro a la epopeya, aunque también más de un cacique a la llanura, y en quien, con otros conceptos de la vida, cifraba tantas esperanzas la madre, al oírlo expresar sentimientos e ideas reveladoras de un espíritu fino y reflexivo—, se volvió obtuso y abúlico; se convirtió en un misántropo.
Digo, pues, que si mañana ha de ventilar mi pluma pecadora los graves asuntos que se hallan ya bajo su jurisdicción, con la imparcialidad y el aplomo que tienes derecho a exigir de mí...
Sufrimos con aplomo el 11 de marzo, pero hoy exigimos con firmeza y dignidad ante ustedes, levantando la cabeza con orgullo, con un comportamiento sereno y democrático, y desde la reflexión y el diálogo interno como asociados, no ceder jamás al chantaje ni a la intolerancia y buscar los caminos de la cohesión social.
Cuando tocaba el piano, cuanto más veloces corrían los dedos, más embelesado se quedaba él. Ella golpeaba las teclas con aplomo, y recorría de arriba a abajo el teclado sin pararse.
Velasco y su obra histórica, considerándola puramente imaginativa y extremadamente fabulosa, a la vez que, señalándolo al autor como aferrado al error, cree definir la discusión histórica de la ubicación de la Cuidad Incásica de Tomebamba, como favorable a la teoría de Velasco, sin que por ello se considere parcializado con todos los datos que contiene su Historia del Reino de Quito, pero que, la simple lógica promueve fácilmente la idea de que, no podía ser otro el sitio de la Ciudad de Tomebamba, al considerar que la irradiación de la cultura Cañari, hizo su impacto directo, con mayor aplomo, sobre las provincias australes y parte de Loja, después de Azuay y Cañar.
Estas sombrías palabras le hicieron reflexionar; le contuvieron algún tiempo; pero todavía hoy sigue cultivando sus tubérculos, a incluso sostiene con aplomo que crecen de manera espontánea.
Se decía incluso a este propósito: «¡Ah!, ¡el señor Canivet es un extravagante!» Y será más estimado por este inquebrantable aplomo.
Lo mismo que antes, se mostró gran conquistador, derrochador y jugador, pronto a desafiar, bochinchero y turbulento, pero, al mismo tiempo, su pequeña ciencia le daba cierto aplomo que pronto se volvió prestigio, y de tal modo creció el círculo de sus admiradores, que se hizo, para ellos, todo un caudillo.
En realidad el Cabildo correntino fue en este caso víctima de un engaño. Artigas no había comisionado a Aguirre ante él para la misión que con todo aplomo manifestó llevar.
Les hago esta justicia; no me creyeron. Y entonces, con desdeñoso aplomo, exclamé: -Yo no soy como algunos, que hablan de cosas ocurridas hace tiempo...