Ejemplos ?
Nada más te advierto que no creas esto como dicho solamente de las riquezas en cualquier parte en que lo apliques, tendrá la misma fuerza.
Mis deseos igualmente que por divina te admiten, como a deidad te veneran y como a deidad te piden, así, pues, el tiempo nunca en ti con mudanza triste las rosas aje del rostro ni del cuello los jazmines; a la primavera hermosa que en tus mejillas asiste, en siempre floridos mayos goce perpetuos abriles; que admitas unos deseos, que una voluntad estimes, como atrevida en quererte, acordada en elegirte. Si tienes dueño, a tu dueño te hurta: mi mal te obligue, para que mi ardor aplaques, nieve a que a mi cuello apliques.
Cuando ya estábamos cerca, se abrió la puerta y una mujer menuda y rubia apareció en el marco, vestida con una especie de mousseline-de-soie, con apliques de gasa rosa y esponjosa en el cuello y los puños.
He celebrado la reprensión que diste a Manuel Joaquín y si no se enmienda aunque le apliques una docena a calzón quitado, no le vendrán mal, el pobre tiene la desgracia de no conocer, debe obedecer, pero está en tiempo de remedio.
21 Tampoco apliques tu corazón á todas las cosas que se hablaren, porque no oigas á tu siervo que dice mal de ti: 22 Porque tu corazón sabe, como tú también dijiste mal de otros muchas veces.
Te suplico, que deseches esa apatía, y que te apliques un momento; porque lo que yo te digo no es difícil de entender, no es más que lo contrario de lo que canta un poeta: ¿Por qué se tiene temor de celebrar a Júpiter que ha creado todo?
«De mi muerte y tu olvido la noticia» dijo el Conde de Gelves, y Malara «Donde de mis desdichas no hay noticia». Si, con esto tu ingenio se prepara no te aconsejo que al cerebro apliques cosa de cuantas la memoria aclara.
El edificio es una combinación de arquitectura modernista con balcones metálicos historiados y apliques de hierro —sustituidos por focos— sobre una fachada de tres alturas y composición simétrica obra de Vicente Saenz y Vallejo, decorada con azulejería tradicional talaverana de Juan Ruiz de Luna en entrepaños, enjutas y frontón, que reproduce alegorías del teatro y la música, retratos de varios autores y nombres de distintas obras de zarzuela rematados por floreros.
Y en segundo lugar, destacar entre las piezas de orfebrería la custodia, datada en el siglo XVII, de cobre y plata dorada con elementos de fundición y pequeños apliques de esmaltes.
En el siglo XVI, la ebanistería incorporaba materiales preciosos como el marfil y la madreperla, apliques en hueso, pinturas al temple con motivos heráldicos o alegóricos, relieves con panes dorados y plateados, etc.
Para lograr unas uñas como de manicura, es necesario que antes de comenzar con el color, apliques una capa base transparente para protegerlas de las manchas que puede causarle el esmalte de color.
Desde entonces se entiende la ebanistería como la confección de muebles con maderas valiosas, que pueden estar recubiertas de diversos elementos como paneles lacados, planchas de cerámica, apliques metálicos o piedras preciosas.