Ejemplos ?
Lo que no podemos aplaudir en la pluma del general 0 Con- nor es sus prejuicios sobre el Perú, su ninguna simpatía por el Perú y los peruanos.
Y para que lo sepas de mi viva voz, el Washington Post, periódico de gran prestigio siempre reseña con grandes elogios cada una de mis obras maestras; y eso que los gringos no son más cultos que una niñera, y más, cuando Hollywood les vaya inventando su propia cultura. Sin embargo, las ricas damas newyorquinas o washingtonianas se acicalarán para aplaudir entre ¡Oouhs!, y ¡Wonderfuls!
Líbreme Dios de aplaudir esa poesía afeminada, enclenque y enfermiza de los que sacan á plaza, como si á la humanidad interesaran un ardite, sus dolores íntimos, reales pocas veces, y ficticios "ó de contrabando casi siempre.
Cuando el señor de Vega acaba de vencer tan grandes dificultades; cuando nos ha presentado con toda verdad histórica a don Quijote y Sancho; cuando ha sabido interesarnos con los amores intrincados de Dorotea y Lucinda; cuando ha manejado la lengua de Cervantes, sin que desdiga de su modelo, en todas las escenas donde su argumento se lo permitía y siempre con pureza e inteligencia del diálogo dramático y de la escena; en fin, cuando ha sabido hacerse aplaudir ruidosamente con un asunto donde muy claros ingenios se han estrellado miserablemente, no es ocasión de insistir sobre faltas leves, hijas ellas mismas en gran parte del propio argumento.
Pero pasar cinco o seis lustros oscuro y desconocido, y llegar una noche entre otras, convocar a un pueblo, hacer tributaria su curiosidad, alzar una cortina, conmover el corazón, subyugar el juicio, hacerse aplaudir y aclamar y oír al día siguiente de sí mismo al pasar por una calle o por el Prado...
Desde la más remota antigüedad hasta nuestros días, la historia de los siglos y de los tiempos nos enseña, cuánto aprecio han merecido todos aquellos que han puesto el cimiento a alguna obra benéfica a la humanidad y los que la han fomentado y sostenido hasta darle una existencia invencible por los contrastes propios de las vicisitudes: las plumas más elocuentes se han ejercitado en aplaudir estas acciones; los buriles, los cinceles, las prensas, y todo ha contribuido para trasmitir hasta los venideros siglos, las dulces memorias de aquellos sabios bienhechores, cuyas ideas eran las de la prosperidad del hombre.
Así la prensa olvida los altos deberes de la imparcialidad hasta convertirse en una "claque" vergonzosa, organizada para aplaudir o para silbar, de un modo ruidoso e indigno, a determinados gobiernos.
Recelo que a pedir albricias vienes desta fiereza al pueblo endurecido, preciado de visajes y vaivenes. Más te valiera nunca haber nacido que aplaudir los tormentos del Cordero, de quien te vemos lobo, no valido.
El pasto puna, que basta para mantener ovejas y vacas criollas, enferma a aquéllas; pero después de maldecir, en más de una ocasión, las mestizaciones, y de insistir, a veces, en que «no hay como los animales criollos», Ortiz tuvo por fin que aplaudir a sus hijos haciendo el oficio de gringos y siguiendo a pie el arado que hace mestizala tierra, y arraiga en ella al hombre.
Y no era sólo con la voz, ni con las manos, despellejadas ya de aplaudir, con lo que Mario jaleaba a la Duchesini: era con el bastón, con los tacones, con el cuerpo en incesante vértigo, y hasta con el alma, que, por decirlo así, se le salía boca afuera para aplaudir, requebrar y tortolear a la cantante.
Así, encuentro algunas metáforas, sino excedidas, al menos atrevidas; encuentro imágenes que si alguien nos prohíbe usar a nosotros, creyendo que solo son permitidas a los poetas, es porque no lee ninguno de los autores antiguos, que no buscaban el estilo para hacerse aplaudir.
se hallaría confirmado por el Emperador y Rey nuestro Señor en dicho empleo, porque a más que de tal no consta a los, ni puede constar en la forma precisa para reflectir sobre su entidad, es cierto que no puede S.M. que Dios guarde, dejar de aplaudir y aprobar resoluciones tan justas que son consecuentes a la primera que se dignó S.M.