Ejemplos ?
Gildo se deja curar, y luego se recoge a la pajera; crecen sus dolores, pierde el poco juicio que tenía, sale al corral, salta la pared y se arroja al pozo de la noria. Por la mañana Gildo no aparece, hasta que más tarde le saca la rueda hecho una lástima y aplastado el cráneo.
¿No notais la forma de todo el globo, aplastado por los polos, y girando en torno del sol con tan desconcertada direccion, que por necesidad los climas de ámbos polos han de estar incultos?
Hacia el frente, veíanse la tapera hecha terrones; la zanja con el cicutal aplastado por el peso de los cuerpos muertos; y allá en el fondo, donde se manearon los caballos, un montón deforme en que solo se descubrían cabezas, brazos y piernas de hombres y matalotes en lúgubre entrevero.
Allí, los verdugos -que en otro tiempo hacían a Diego temblar de horror-, los sayones, de torvas cataduras y velludas fisonomías, de chatas frentes y cuerpos color de ocre, ostentando en la cabeza duro capacete o aplastado turbante, desnudo el torso, señalando con violentas actitudes la recia musculatura de sus fornidos brazos, tirando de las sogas o apretando, amenazadores, los iracundos puños.
-Quizá en esas circunstancias, señora y señores -dijo míster Micawber-, me harán ustedes el favor de someterse por un momento a la dirección de un hombre que, aunque indigno de considerarse de otra manera que como una frágil barca naufragada sobre la playa de la vida humana, es todavía un hombre como ustedes, aunque aplastado por errores individuales y por una total combinación de circunstancias que le han obligado a cambiar su forma primitiva.
No había medio de evadirse. Entre morir de hambre o morir aplastado por un derrumbe, era preferible lo último: tenía la ventaja de la rapidez.
Sabía que en semejantes casos se está muy poco dispuesto a creer con benevolencia a los que cumplen fielmente su deber. Míster Spenlow parecía aplastado por la noble severidad del tono de miss Murdstone a hizo con la mano un gesto conciliador.
Continuamente había que extraer de allí a un contuso, un herido y también a veces algún muerto aplastado por un brusco desprendimiento de aquel techo falto de apoyo, y que, minado traidoramente por el agua, era una amenaza constante para las vidas de los obreros, quienes atemorizados por la frecuencia de los hundimientos empezaron a rehuir las tareas en el mortífero corredor.
Creo del caso exponer los detalles de mi nuevo estado. Por la mañana iba todos los días aplastado bajo una enorme carga de legumbres a la vecina ciudad, guiado por mi amo.
El jardinero se previno quitándole el sable, lo echó tan lejos como pudo y continuó aporreándole. Molido, aplastado, recurrió al único ardid que le quedaba; fingiose muerto.
Esta disposición es tanto más conveniente cuanto que ya teniendo que dar gran asiento para el sostenimiento del cimborrio para hacerlo perceptible al exterior, es preciso darle una envol vente aparente para que no quede aplastado.
Este éxito lo envalentonó, y desde entonces no hubo en el distrito un perro aplastado, un granero incendiado, una mujer golpeada, de lo que no diese inmediato conocimiento al público, siempre guiándose por el amor al progreso y el odio a los sacerdotes.