apetito


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apetito

(Del lat. appetitus.)
1. s. m. Necesidad o gana de comer. hambre inapetencia
2. Tendencia instintiva a satisfacer deseos o necesidades apetito sexual. apetencia, ansia

apetito

 
m. Tendencia a satisfacer las necesidades orgánicas.
Gana de comer.
fig.Lo que excita el deseo de alguna cosa.

apetito

(apeˈtito)
sustantivo masculino
1. tendencia o impulso instintivo a satisfacer deseos o necesidades Algunos políticos tienen un apetito insaciable de poder.
2. inapetencia necesidad o ganas de comer, sensación de hambre Pide más comida que hemos venido del colegio con gran apetito.
estimular el hambre o deseo de comer El olor del pollo me ha abierto el apetito.
Sinónimos

apetito

sustantivo masculino
1 gana*, necesidad, hambre, voracidad, gazuza, carpanta.
Sigue una serie intensiva: apetito, gana, necesidad, hambre, voracidad. En el habla popular y burlesca, se utiliza gazuza y carpanta.
Traducciones

apetito

Appetit

apetito

appétit

apetito

chuť

apetito

appetit

apetito

όρεξη

apetito

ruokahalu

apetito

apetit

apetito

食欲

apetito

식욕

apetito

eetlust

apetito

appetitt

apetito

apetyt

apetito

apetite

apetito

aptit

apetito

ความอยากอาหาร

apetito

iştah

apetito

cảm giác ngon miệng

apetito

胃口, 食欲

apetito

апетит

apetito

SM
1. (= gana de comer) → appetite (de for) abrir el apetitoto whet one's appetite
ese olor me está abriendo el apetitothat smell is making me hungry
comer con apetitoto eat heartily o with appetite
siempre tiene muy buen apetitohe's always got a good o hearty appetite
¿tienes apetito?are you hungry?
2. (= deseo) → desire, relish (de for) me quitó el apetito de hacerloit destroyed my appetite for doing it
apetito sexualsexual appetite

apetito

m. appetite.

apetito

m appetite
Ejemplos ?
Añade los proveedores, finos conocedores del paladar del dueño, que saben muy bien qué sabores le excitan el apetito, qué espectáculos le deleitan, con qué novedad se le puede alejar la desgana, qué es lo que le molesta cuando ya está saciado, qué le place aquel día.
Haciendo a un lado mi desconcierto, sacié mi sed con esa agua turbia que me produjo repulsión al ver que dentro de ella pululaban animalillos asquerosos, pero como no había más líquido que ese… Lo que nada pude hacer fue con el apetito descomunal que me atormentaba; ni una hierba había comestible.
Usted no tiene amor por mí. (Con energía.) Tú sientes el apetito de la bestia: ¡sácialo, monstruo! El amor no puede residir en tu corazón, ¿o es que hay perfume en el lodo?
A veces aventaba a la cama de sus nietos alguna lechuga o una zanahoria cruda, con el propósito de excitar su apetito creyendo así hacer más refinado su castigo.
Yo, Isabela, desde el punto que te quise, fue con otro amor de aquel que tiene su fin y paradero en el cumplimiento del sensual apetito; que puesto que tu corporal hermosura me cautivó los sentido; tus infinitas virtudes me aprisionaron el alma de manera que si hermosa te quise, fea te adoro.
Grifón tal pena a sí mismo se impuso, pues ve el error, pero enmendar no puede; ve cuán vilmente su cuidado puso en dama que su mal procura adrede; y así a la razón vence el mal uso y así el arbitrio al apetito cede: por más que sea fementida e impía, él en buscarla donde esté porfía.
Tirano es aquel príncipe que, siéndolo, quita la comodidad a la paz, y la gloria a la guerra, a sus vasallos las mujeres, y a los hombres las vidas; que obedece al apetito, y no a la razón; que afecta con la crueldad ser aborrecido, y no amado.
El astuto Iván había dejado a la vista lo suficiente para que la procaz princesa ansiara ver más, y mientras ella lo contemplaba con la respiración acelerada y las mejillas ardientes, él sintió que los encantos de tan selecto y delicioso bocado, inspeccionándolo con tal desfachatez, avivaban su apetito carnal hasta un punto casi irresistible.
Superada la teología, se había dedicado con gran ímpetu al estudio de las decretales y así del Maitre de.r Sentences había pasado a Las capitularer de Carlomagno y sucesivamente, en su apetito de saber, había ido devorando decretales tras decretales, las de Teodoro, obispo de Hispalia; las de Bouchard, obispo de Worms; las de Yves, obispo de Chartres y, más tarde, el decreto de Graciano que siguió a las Capitulares de Carlomagno y la compilación de Gregorio IX y así hasta la epístola Super specula de Honorio III.
Después de tres coitos completos, el mujik se retiró del cuerpo de la princesa, con su apetito carnal aplacado por el momento, y permaneció resonante, con lo ojos entrecerrados, a su lado.
Su suerte sería la misma de sus compañeros..., sólo que éstos ignoraban el triste sino, y la víspera de su degollación comerían con el mismo apetito la ración de salvado, y tragarían las duras nueces, sin protesta.
Y Clotilde, pensando en aquello, perdía poco a poco el apetito y el sosiego y tenía siempre llena la cabeza de celosas cavilosidades que el señor Cristóbal parecía querer aventar muchas veces, diciendo: -¡No seas asín, mujer, no seas tonta, que estás tonta der to!