apacible

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apacible

(Del ant. aplacible < aplacer, agradar < lat. placere.)
adj. Se aplica a las personas y las cosas dulces, serenas y agradables tiempo apacible. plácido, suave

apacible

 
adj. Dulce, agradable en la condición y el trato.
Bonancible, agradable.

apacible

(apaˈθiβle)
abreviación
1. agradable, sereno y tranquilo Pasaron las vacaciones en un lugar apacible.
2. clima agradable, despejado y estable Durmieron afuera porque la noche era apacible.
3. persona amable, tranquila y pacífica Era un matrimonio apacible y feliz.
4. desapacible que caracteriza a las personas tranquilas carácter apacible
Sinónimos

apacible

adjetivo
1 dulce, agradable, pacífico, manso, sosegado, tranquilo, reposado, bonancible*, blando, suave, templado, plácido, quieto, dócil*.
Especialmente cuando se trata del tiempo se utiliza bonancible.
Traducciones

apacible

doux, reposant

apacible

mite, riposante

apacible

مُرِيح

apacible

odpočinkový

apacible

afslappende

apacible

erholsam

apacible

levollinen

apacible

miran

apacible

落ち着いた

apacible

평온한

apacible

rustgevend

apacible

fredfylt

apacible

kojący

apacible

vilsam

apacible

ซึ่งเงียบสงบและผ่อนคลาย

apacible

dinlendirici

apacible

thư thái

apacible

宁静的, 温柔

apacible

溫柔

apacible

עדין

apacible

ADJ (= manso) [animal, persona] → gentle, mild; [temperamento] → gentle, even; [tiempo] → calm; [viento] → gentle; [tarde, noche] → pleasant
es un tío muy apaciblehe's a very even-tempered o placid o mild-mannered guy
Ejemplos ?
Es de advertir que si la tal elección mutable no se ha hecho sincera y bien ordenada, entonces aprovecha hacer la elección debidamente, quien tubiere deseo que dél salgan fructos notables y muy apacibles a Dios nuestro Señor.
Ni su vida retirada, ni su cortedad, que podría llamarse campesina si se considera la petulancia de muchas mujeres, ni su quietud, ni la tranquilidad de sus costumbres apacibles y solitarias la impidieron mostrarse hasta ambiciosa por mí.
Pero los perros no vieron otra cosa en Juan Darién que el muchacho bueno que quería hasta a los mismos animales dañinos. Y movían apacibles la cola al olerlo.
Y notamos que el Vesubio, que desde lejos parece tan liso, unido y poco fragoso, tiene quiebras asperísimas, profundos valles y espantosos despeñaderos, semejante a aquellas personas que parecen de lejos y en visita tan apacibles y mansas de condición y que luego en sus casas y tratados de cerca se ve que son unos verdaderos tigres.
Con gran asombro miré cómo se descorría el techo del carruaje y multitud de mariposas circundadas por intensos resplandores nacarados brotaban de él; emergieron después, como flotando, doce apacibles mujeres pelirrojas, sonriendo serenas y vestidas de finos tules casi cristalinos.
Era de noche; una noche de verano, templada, llena de perfumes y de rumores apacibles, y con una luna blanca y serena en mitad de un cielo azul, luminoso y transparente.
Los últimos son nocturnos; quitan capas, escalan casas, aunque son muy apacibles, corteses y generosos con la gente que tratan de día a quien dan con la justificona y humildona, quejándose de su mala fortuna, de testigos falsos y soplones que los hacen andar arrastrados y fuera de sus casas no gozando de sus hijos y mujer.
Ayar Manco, el elocuente, les dijo: –Aquí tenéis vuestra tierra y vuestra familia, pobladores de Pacarejtampu. Sois de los más apacibles.
Corona de frescas rosas, apacibles, olorosas, tejerte quería yo; y a tiempo que la formaba, espina que me punzaba en mis manos se tornó.
LA EPOPEYA DE LOS MESHICAS Dicen que aquella vez, cuando HUITZILOPOCHTLI, nuestro afanoso tatarabuelo, miró desde las alturas de las montañas de AZTLAN el hermoso valle rodeado de fecundos bosques y las transparentes aguas de los lagos donde blancas garzas se deleitaban apacibles, el fulgor que despidieron sus enormes ojos fue tan impresionante que quienes en esos momentos pescaban o cazaban o realizaban sus tejidos y adornos de plumas, vibraron extrañamente sin saber el porqué.
La tormenta empezaba a fraguarse en las nubes; por entre aquellos apacibles maizales crecidos, en las fuentes claras, en las florestas serenas, en el ambiente luminoso, iniciábase una ráfaga de amenaza.
Nos tenía deslumbrados a todos la riqueza de las vidrieras con cifras y arabescos; las doradas columnas; los casetones del techo, con sus pinturas de angelitos de rosado traserín y azules alas y, particularmente, la profusión de espejos que revestían de alto a bajo las paredes; enormes lunas biseladas, venidas de Saint-Gobain (nos constaba, habíamos visto el resguardo de la Aduana), y que copiaban centuplicándolos, los mecheros de gas, las cuadradas mesas de mármol y los semblantes de las bellezas marinedinas, cuando venían muy emperifolladas en las apacibles tardes del verano, a sorber por barquillo un medio de fresa.