antojo


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antojo

(Del lat. ante oculum, delante del ojo.)
1. s. m. Deseo caprichoso y pasajero de una cosa le sobrevenían los antojos más inverosímiles. capricho
2. Lunar o mancha de la piel.

antojo

 
m. Deseo vivo y pasajero de algo.
Juicio hecho de alguna cosa sin bastante examen.
Lunar, mancha, etc., que suele presentarse en la piel.

antojo

(an'toxo)
sustantivo masculino
1. anhelo impulsivo y pasajero de algo No tuvo antojos en su embarazo.
2. defecto en la piel adjudicado a un deseo no cumplido posee un antojo en el muslo con forma de fruta.
3. persona o cosa que se transforma en la finalidad de ese deseo vehemente Cuando ve un bebé, siente antojo de tener uno.
de acuerdo al beneficio de alguien Organizó la fiesta a su antojo.
Sinónimos

antojo

sustantivo masculino
Traducciones

antojo

fancy, vagary

antojo

Laune

antojo

caprice

antojo

capricho

antojo

прищявка

antojo

indfald

antojo

気まぐれ

antojo

변덕

antojo

infall

antojo

SM
1. (= capricho) → whim
hacer a su antojoto do as one pleases
cada uno a su antojoeach to his own
¿cuál es su antojo?what's your idea?
no morirse de antojo (Cono Sur) → to satisfy a whim
2. [de embarazada] → craving
tener antojosto have cravings (during pregnancy)
3. (Anat) → birthmark

antojo

m craving; (derm, fam) birthmark ántrax m carbuncle; (Ang, carbunco) anthrax
Ejemplos ?
Y aunque sabía que para satisfacer el antojo bastaríale dirigir un memorialito bien parlado, pidiendo esa merced á Dios, que es todo generosidad para con sus criaturas, por picaras que ellas le hayan salido, se obstinó en no arriar bandera, diciéndose in pecto : —¡Pues no faltaba más sino que yo me rebajase hasta pedirle favor á mi enemigo!
Dejó que el muchacho se moviera a su antojo durante una semana, hasta que empezó a portarse peligrosamente, y entonces lo encerró en el ático, enfrente de la habitación ocupada por su madre.
Los rebeldes veíamos a los aviadores de la dictadura como los peores elementos, como los más cobardes, porque, conociendo que nosotros carecíamos de armas antiaéreas, podían ametrallar y bombardear a su antojo, tanto a nuestras columnas como a la población civil, sin que nosotros pudiéramos responder el fuego.
Nadie ignora que España gobierna la isla de Cuba con un brazo de hierro ensangrentado; no sólo no la deja seguridad en sus propiedades, arrogándose la facultad de imponerla tributos y contribuciones a su antojo, sino que teniéndola privada de toda libertad política, civil y religiosa, sus desgraciados hijos se ven expulsados de su suelo a remotos climas o ejecutados sin forma de proceso, por comisiones militares establecidas en plena paz, con mengua del poder civil.
Esos autores pretenden suplantar la acción social por su acción personal especulativa, las condiciones históricas que han de determinar la emancipación proletaria por condiciones fantásticas que ellos mismos se forjan, la gradual organización del proletariado como clase por una organización de la sociedad inventada a su antojo.
Aún iba más lejos, y afirmaba que era una locura creer que el arte y las ciencias pueden ser creados a nuestro antojo, puesto que la exaltación necesaria para crear no proviene de nuestro interior sino de una fuerza exterior de la que no somos dueños.
Trece años, o poco más, tendría Carriazo cuando, llevado de una inclinación picaresca, sin forzarle a ello algún mal tratamiento que sus padres le hiciesen, sólo por su gusto y antojo, se desgarró, como dicen los muchachos, de casa de sus padres, y se fue por ese mundo adelante, tan contento de la vida libre, que, en la mitad de las incomodidades y miserias que trae consigo, no echaba menos la abundancia de la casa de su padre, ni el andar a pie le cansaba, ni el frío le ofendía, ni el calor le enfadaba.
Una tarde, aquel obrero que sabía leer y escribir, que ganaba ocho reales diarios la mitad del año, y se moría de hambre la otra mitad, teniendo delante de su miseria dos hijos pequeños, y dentro de su corazón la imagen de una pobre muerta, que le quiso con toda su alma; una tarde, aquel hombre salió a la calle alegre, satisfecho, tan orgulloso de sus harapos como un príncipe de su corona, y dijo a cuantos se tomaron la molestia de oírle, que era grande, omnipotente, igual a Dios; que disponía a su antojo de todas las riquezas humanas, que a un gesto, a una orden suya, modificaríanse en absoluto las leyes por que se rige el Universo y que le bastaba extender un dedo para que la tierra cambiase de forma, de esencia y de substancia.
o he olvidado, amigo y compañero Unamuno, aquellas tardes que usted me recuerda ni aquellas charlas de café, ni aquellos paseos por la Castellana, cuando con el ardor y la buena fe de estudiantes, recién salidos de las aulas, reformábamos nuestro país a nuestro antojo.
En el mundo forjado a martillazos calenturientos por su razón enferma, vivía el loco hecho un representante del Olimpo, que había recibido de Júpiter facultades discrecionales para hacer y deshacer a su antojo.
Al analizarlo tropiezo, en efecto, con el recuerdo infantil, conservado, de que teniendo yo cinco años me dio mi padre un libro con láminas en colores, para que lo destruyera a mi antojo.
El anciano Rey, su padre, estaba en extremo afligido por la conducta de su hija, mas no podía impedir sus maldades, ya que en cierta ocasión prometió no intervenir jamás en los asuntos de sus pretendientes y dejarla obrar a su antojo.