antilegomena

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Ejemplos ?
Estos antilegomena o «escritos en disputa» fueron ampliamente leídos en la Iglesia primitiva e incluyeron la Epístola de Santiago, la Epístola de Judas, 2 Pedro, 2 y 3 Juan, el Apocalipsis de Juan, el Evangelio de los Hebreos, el Apocalipsis de Pedro (el único libro que nunca fue aceptado como canónico, pero que fue comentado por un Padre de la Iglesia), los Hechos de Pablo, el Pastor de Hermas, la Epístola de Bernabé y la Didajé.
325, se aplica el término griego «antilegomena» a los escritos controvertidos de la Iglesia primitiva: Los escritos discutidos των αντιλεγομένων que son, sin embargo, reconocidos por muchos, son la llamada Epístola de Santiago y la de Judas, también la segunda epístola de Pedro, y las que se llaman la segunda y tercera de Juan, tanto si son del evangelista o de otra persona con el mismo nombre.
Durante la Reforma, Lutero trajo a colación el tema de los antilegomena entre los Padres de la Iglesia, y aunque ninguno de los libros del Nuevo Testamento del Canon de Trento fue rechazado por el canon de Lutero, la terminología sigue en uso hoy en día.
Dado que cuestionó Hebreos, Santiago, Judas y Apocalipsis, estos libros a veces son denominados «Antilegomena de Lutero». F. C. Baur usa el término en su clasificación de las epístolas paulinas, clasificando Romanos, 1-2 Corintios y Gálatas como homologoumena; Efesios, Filipenses, Colosenses, 1-2 Tesalonicenses y Filemón como antilegomena; y las Epístolas pastorales como notha (escritos espurios).
El uso actual luterano del término antilegomena describe los libros del Nuevo Testamento que han logrado un lugar dudoso en el Canon.
Se discute si Eusebio divide sus libros en tres grupos de homologoumena / aceptados, antilegomena y heréticos; o en cuatro, añadiendo los notha / espurios.
Como resultado, los cristianos ortodoxos, católicos y protestantes utilizan diferentes cánones, que difieren con respecto a los textos que se incluyen en el Antiguo Testamento y con respecto a los Antilegomena del Nuevo Testamento.
En consecuencia, católicos y protestantes siguen utilizando diferentes cánones, que difieren con respecto al Antiguo Testamento y en el concepto de los Antilegomena del Nuevo Testamento.
Creía tener razones al cuestionar la apostolicidad de estos libros, debido a que la iglesia primitiva los catalogaba como antilegomena, lo que significaba que no eran aceptados sin reservas, al contrario que los canónicos.
La Doctrina de Addai la incluye, pero no figuró en la traducción siriaca de la Biblia, la Peshitta, (pero tampoco eran 2-3 Juan, 2 Pedro, Judas, o Apocalipsis, que son prácticamente reconocidos universalmente como canónicos, véase Antilegomena).
Ellos eran más conscientes de la graduación de la calidad espiritual entre los libros que ellos aceptaron (por ejemplo, la clasificación de Eusebio, los Antilegomena) y en menor medida estaban dispuestos a afirmar que los libros que se rechazaron no poseían ninguna cualidad espiritual en absoluto.
Tenía razones para cuestionarse la apostolicidad de Hebreos, Santiago, Judas y el Apocalipsis, porque la iglesia de los primeros tiempos consideró estos libros como antilegomena, queriendo decir que no eran aceptados sin reservas como canónicos.