antiguamente


También se encuentra en: Sinónimos.

antiguamente

 
adv. t. En lo antiguo.

antiguamente

(antiγwaˈmente)
adverbio
hace mucho, en tiempos lejanos Antiguamente, en las casas no había electricidad.
Sinónimos

antiguamente

adverbio
en lo antiguo, en otro tiempo, en otros tiempos, otras veces, desde que el mundo es mundo, de los de los godos, en tiempo de Maricastaña, antaño.
«Todos designan el tiempo pasado; pero antiguamente lo designa como muy apartado del tiempo presente; en otro tiempo, como simplemente separado, y otras veces lo designa no solamente como separado de lo presente, sino también como diferente, por los accesorios. Tan injusto es juzgar de lo que se practicaba antiguamente, por lo que en el día está en uso, como sería ridículo querer arreglar los usos del día por lo que antiguamente se hacía. En otro tiempo se rogaba mucho a los convidados para que bebiesen, en el día ni aun se les indica. Las cosas mudan según los tiempos y las circunstancias: lo que otras veces era bueno, puede no ser conveniente ahora.»
José March
Traducciones

antiguamente

formerly, once

antiguamente

anticamente

antiguamente

früher

antiguamente

ранее

antiguamente

voorheen

antiguamente

anteriormente

antiguamente

سابقا

antiguamente

πρώην

antiguamente

dříve

antiguamente

tidligere

antiguamente

tidigare

antiguamente

ADVin the past, in the old days
antiguamente las cosas eran de otra manerathings were different in the past o in the old days
pongo en duda lo que antiguamente creíanow I'm questioning what I once thought
Ejemplos ?
(Grivel, p. 361-365) = Antiguamente, tres mineros, buenos padres y buenos cristianos, trabajaban en las minas de antimonio de Massiac.
Tú, que con tu carrera, diosa, mensual mides el camino anual, los rústicos techos del agricultor de buenos frutos llenas: seas con cualquier nombre que a ti place, santa, y de Rómulo, como antiguamente solido has, con buena fuerza salvaguarda el linaje.
Lo siento mucho por ellos, y si son maestros, por los pobres discípulos a quienes cupo la inmensa desgracia de tener tales maestros.” Y más abajo continúa hablando como novedosamente se cree disertar hoy, año diez del siglo XXI: “Los libros, como los maestros, no han de decir todo al alumno, sino más bien provocar las reflexiones y pensamientos de éste. Antiguamente el maestro explicaba y exponía por sí mismo las doctrinas; hoy, con mejor acuerdo, sostiene casi siempre un diálogo con sus alumnos.
trio, cebada, centeno, avena, garbanzos, almortas, lentejas, judias, yeros, arbejones, patatas, cáñamo, melones, sandias, uva, ricas frutas, entre ellas guindas garrafales y de las comunes, diferentes clases de ciruelas, peras y manzanas, melocotones y nueces,;leñas de combustible y carboneo y buenos pastos, con lo s que se mantiene ganado lanar, mular, yeguar y de cerda; abunda la caza de liebres, conejos y perdices; hay pesca de barbos y anguilas; estas han disminuido mucho y son pequeñas; antiguamente se pescaban en abundancia, en una gran balsa de la que se ha formado la fuente de la poblacion.
Cierto, hay que tener ahora más cuenta que antiguamente de la teología positiva; pero hagamos esto de modo que no sufra detrimento la escolástica, y reprendamos a los que de tal manera alaban la teología positiva, que parecen con ello despreciar la escolástica, a los cuales hemos de considerar como fautores de los modernistas.
Si no lo hubiera adivinado mientras le seguía hacia el café de que he hablado no habría podido dudar mucho tiempo de lo que se trataba cuando, después de subir a una habitación del primer piso, me encontré con miss Murdstone, apoyada en una especie de mostrador, donde estaban alineadas varias garrafas conteniendo limones y dos de esas cajas extraordinarias completamente llenas de hendeduras donde antiguamente se clavaban los cuchillos y los tenedores, pero que, felizmente para la Humanidad, ahora están obsoletas.
-gritó el Capitán, loco de alegría, corriendo a abrir la puerta y olvidando todas las alarmas y reflexiones-. ¡Ya era tiempo de que me hiciese usted una visita como antiguamente!
Vi como salía ese ser horroroso volando por la ventanilla y chocaba contra ese muro que antiguamente protegía una casa habitada por unas mujeres a las cuales les decían las beatas y que según decían, eran exorcistas.
Las tales casitas, por espacio de largos años, sólo fueron barracas de madera, casi como las que hoy vemos en las ferias, tal vez un poco mayores, y con ventanas, que en vez de cristales tenían placas de cuerno o de vejiga, pues el poner vidrios en las ventanas era en aquel tiempo todo un lujo. De esto, empero, hace tanto tiempo, que el bisabuelo decía, al hablar de ello: «Antiguamente...».
EL POPOCATÉPETL Y LA IZTACCÍHUATL Hace tantos, pero tantos años, tantos, que ni siquiera alguien lo sospecha a veces, todos los cerros, montes y montañas que rodean a nuestra tierra llamada antiguamente ANAHUAC, es decir, la región rodeada de agua, no existían.
Y esa calle de la ciudad de México, antiguamente noble y leal, como una muestra de la existencia de esa tristeza que a ti te ha causado preocupación, hijito mío, mi Juanito y a ti te ha sorprendido, mi Lupita, se llamó desde entonces y hasta hace poco en que le cambiaron el nombre por el que ahora tiene, La calle del INDIO TRISTE.
Refieren que el viernes y sábado, antes que reventase el volcán, 18 y 19 de febrero, en la furia de los temblores mucha de la gente de estos pueblos, a la falda del cerro, ofrecieron lana de colores y otras cosas que solían antiguamente, y algunos indios e indias desesperando se arrojaban vivos en las quebradas y concavidades que se iban abriendo del volcán.