antifonario


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antifonario, a

adj./ s. m. RELIGIÓN Se aplica al libro litúrgico que contiene los cantos que interpreta el coro durante la misa u otros oficios religiosos. antifonal

antifonario

 
adj.-s. catol. Antifonal.
Sinónimos

antifonario

, antifonaria
adjetivo y sustantivo
Traducciones
Ejemplos ?
Allí aprendió Martino las primeras letras y se instruyó en cantar salmos, himnos y el antifonario gregoriano, siendo niño de coro.
Su nombre también está mencionado en caracteres criptográficos (cifra notarial visigótica) en los márgenes de los folios 128v y 149r del Antifonario de León.
Es un tropario-prosario y sus cantos pertenecen al Gradual, y no al Antifonario, es decir, se interpretaban en la Misa y no en el Oficio divino.
También contribuyeron los cambios de estructura de los cantos por personas que decidieron crear sus obras propias y gustos a la desaparición de estos documentos. El antifonario de los cantos gregorianos permaneció atado al altar de San Pedro, pero estos desaparecieron.
Gregorio es autor de una Regula pastoralis, manual de moral y de predicación destinado a los obispos. Recopiló y contribuyó a la evolución del canto gregoriano, llamado en su honor el Antifonario de los cantos gregorianos.
Después de la reforma litúrgica solicitada por el Concilio Vaticano II y teniendo en cuenta el mayor realce que se da en ella a la lectura de los textos, se comenzaron a imprimir nuevamente los leccionarios y evangeliarios de manera que pudieran ser usados en procesión al inicio de la Santa Misa.; Antifonario: Con los introitos, gradual, ofertorio, etc.
En 1470 trabajaba con Liberale da Verona en el antifonario de la catedral de Siena; se trata de la primera noticia cierta sobre su actividad artística, a partir de la cual se le han atribuido muchas otras miniaturas en libros litúrgicos y científicos.
Aparecen así los cinco libros litúrgicos de rigor: el Libro de los Sacramentos o Libro de los Misterios, con las fórmulas para la eucaristía; el Liber comicus o Leccionario, con los textos del Antiguo o Nuevo Testamento que debían leerse en la misa; el Antifonario, con los cánticos que preceden, acompañan o siguen a la comunión; el Liber Ordinum, con las fórmulas para la administración de los sacramentos, y el Breviario, para la recitación de las horas canónicas.
Aún figura Conancio "de Castilla" entre los compositores que participaron en la creación del Antifonario de León, obra realizada en común por religiosos, entre los que destacan muchas de las grandes figuras visigodas como San Eugenio, San Ildefonso, San Julián y San Braulio.
El adjetivo "mozárabe", a pesar de su frecuente uso para calificar el rito medieval hispánico y su famoso antifonario, no es el más adecuado para referir ambos conceptos, ya que esta liturgia fue practicada desde tiempos visigóticos en la Península Ibérica, y, una vez que algunos territorios hispanos estuvieron dominados por los árabes, se siguió practicando, no sólo por los mozárabes, sino también por los cristianos de ciertos reinos que no estuvieron ocupados.
El libro contiene las piezas musicales que se cantaban en los oficios litúrgicos de todo el año. Es el único antifonario de la liturgia hispánica que se ha conservado completo.
Otros antifonarios hispánicos (como por ejemplo los vinculados con Silos y hoy conservados en la abadía de esta localidad, en la Biblioteca Nacional de Francia, París, y en la British Library, Londres, o con San Juan de la Peña, conservado en la Universidad de Zaragoza) sólo han llegado hasta nosotros en estado fragmentario. El Antifonario de León tiene notación musical hispánica de tipo vertical.