antagonismo

(redireccionado de antagonismos)
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antagonismo

s. m. Oposición o rivalidad entre ideas, doctrinas u opiniones es imposible entenderse, hay un antagonismo irreconciliable entre las dos posturas.

antagonismo

 
m. Oposición en doctrinas y opiniones.
Estado de lucha o rivalidad.
Sinónimos

antagonismo

Traducciones

antagonismo

antagonism

antagonismo

Antagonismus

antagonismo

antagonisme

antagonismo

antagonisme

antagonismo

antagonismo

antagonismo

العداء

antagonismo

antagonizm

antagonismo

антагонизъм

antagonismo

对抗

antagonismo

對抗

antagonismo

antagonisme

antagonismo

אנטגוניזם

antagonismo

antagonism

antagonismo

SMantagonism
Ejemplos ?
Hasta hoy, toda la historia de la sociedad ha sido una constante sucesión de antagonismos de clases, que revisten diversas modalidades, según las épocas.
(Aplausos) Quiero decirles también a quienes tiene la inmensa responsabilidad, la respetabilísima profesión de informar a la sociedad, que lo hagan sin crear antagonismos, sin diferenciar en los colores de piel, por favor, no dividan a los argentinos porque los argentinos queremos estar unidos, solidarios y trabajando.
Si nuestros antepasados hubiesen concebido un estado de sociedad en el cual los hombres viviesen juntos como hermanos en unidad, sin antagonismos ni envidias, violencia ni desmesuras, y donde, al precio de un trabajo no mayor de lo que demanda la salud, en ocupaciones que eligiesen, se habrían liberado por completo de la preocupación por el mañana y no estarían más preocupados por su sustento que árboles que fuesen regados por ríos inagotables,--si hubiesen concebido tal situación, yo digo que les habría parecido nada menos que el paraíso.
Si todas esas categorías económicas son emanaciones del corazón de Dios, si son la vida oculta y eterna de los hombres, ¿cómo puede haber ocurrido, primero, que se hayan desarrollado y, segundo, que el señor Proudhon no sea conservador? El señor Proudhon explica estas contradicciones evidentes valiéndose de todo un sistema de antagonismos.
Ellos, sin embargo, inconsolables de su desplazamiento, siempre ambiciosos de gobierno e influencias, tratan de mover resortes, apelan a la audacia que antes les dio situación y siguen soñando, en su inconsciencia, con las combinaciones de partidos, con las situaciones revueltas en las cuales saben medrar por el gastado medio de la transacción y, lo que es mas repugnante, han llegado a la conspiración con el Gobierno que espera al presidente constitucional, mezclándose para ello elementos reaccionarios con hombres a quienes el interés individual ciega y hace olvidar sus antagonismos doctrinarios.
Rechazamos el fascismo y el nazismo, que exaltan la violencia, hacen al hombre esclavo del Estado, encienden antagonismos raciales y destruyen la paz y la libertad.
Para nosotros no es cuestión reformar la propiedad privada, sino abolirla; paliar los antagonismos de clase, sino abolir las clases; mejorar la sociedad existente, sino establecer una nueva.
Y, cuando dentro de esta continuidad institucional y de las normas políticas fundamentales, surgen los antagonismos y contradicciones entre las clases, esto ocurre en forma esencialmente política.
En la Roma antigua son los patricios, los équites, los plebeyos, los esclavos; en la Edad Media, los señores feudales, los vasallos, los maestros y los oficiales de los gremios, los siervos de la gleba, y dentro de cada una de esas clases todavía nos encontramos con nuevos matices y gradaciones. La moderna sociedad burguesa que se alza sobre las ruinas de la sociedad feudal no ha abolido los antagonismos de clase.
Los antagonismos naturales de intereses y pasiones crean, pues, la necesidad del gobierno y justifican la existencia de la autoridad, que desempeña el papel de moderadora en la lucha social y asigna los límites de los derechos y de los deberes de todos y de cada uno».
Lo que ha hecho ha sido crear nuevas clases, nuevas condiciones de opresión, nuevas modalidades de lucha, que han venido a sustituir a las antiguas. Sin embargo, nuestra época, la época de la burguesía, se caracteriza por haber simplificado estos antagonismos de clase.
En un mundo agobiado por los temores, en el que las formas de presionar e intervenir en la vida de las naciones son cada día más sutiles y por ello más difíciles de contener; en un tiempo en que la dimensión de los conflictos y lo enconado de los antagonismos inclinan a los poderosos a aplicar toda su fuerza en el empeño de consumar sus designios; en este mundo y en este tiempo, digo, mantener en alto la bandera de la autodeterminación y la no intervención representa la voluntad inquebrantable de no dar pasos atrás y seguir avanzando en el camino de la independencia nacional.