Ejemplos ?
— ¿Es el patrón muerto? —preguntó ansiosamente. Los otros, sin responderle, rompieron a ladrar con furia, siempre en actitud temerosa.
Los hombres abalanzáronse a evitar la refriega. -¡Carlos, Carlos, déjale, ven! -suplicaba ansiosamente Fernando, tirando de él. - ¡Carlos!
E ra el Conejo Blanco, que volvía con un trotecillo saltarín y miraba ansiosamente a su alrededor, como si hubiera perdido algo. Y Alicia oyó que murmuraba: - ¡La Duquesa!
Tenía que mantener la casa a oscuras para poder ver por la ventana, y parece que debió pasar la mayor parte del tiempo sentado a su mesa, escudriñando ansiosamente -a través de la lluvia y por encima de los relucientes tejados del centro- la lejana constelación de luces de Federal Hill.
En su torpe embriaguez los sintió Roma: la loba despertó, y ansiosamente del aura nueva olfateó el aroma; y aunque no leve aún y aún no le siente, al nuevo sol que por Oriente asoma, venteó al león, del aire en la corriente.
El caballero levantó su mano en señal de juramento y llamó a continuación a su mujer, de cuyo silencio respondía, para que participase junto con él de la historia tan ansiosamente esperada.
-El de línea que venía de Berzosa. -¿Hay desgracias? -interrogó la hermosa cubana ansiosamente. -Sí, señorita. Una mujer se ha clavado los cristales en los brazos; un viejo que venía en la baca, se ha roto la pierna; un señorito muy elegante, se ha dislocado el pie; el zagal también está herido, y casi todos los viajeros vienen lastimados.
Rip sintió que un miedo vago se apoderaba de él, miró ansiosamente en la misma dirección y pudo observar una extraña figura que subía lentamente por las rocas, llevando una pesada carga sobre los hombros.
Pisando gente entró la pareja, y el viejo pasó a empujones de banco en banco, abofeteando a todos con su capa caída y contestando con desesperados manoteos a los insultos y amenazas, mientras que el público rompía a aplaudir estrepitosamente, para animar a Franchetti, que había interrumpido su canto. En el pasillo detuviéronse el viejo y los guardias, respirando ansiosamente, magullados por el gentío.
Turey le había dicho que gustaba de mí, y que aquella noche, cuando los vigilantes golpean en los tambores de madera la hora primera, me acercara al portal donde podría hablarme, pues a esa hora el sastrecillo, fatigado por las labores del día, dormía profundamente. "Ansiosamente esperé la noche, y llegó la noche, y después la hora primera.
Séfora, extática, bebía el amargor celeste del drama, antes para ella ignoto. Ansiosamente, suplicó a su amiga que, por la tarde, volviesen al Oficio de Tinieblas.
Santos sintió que se le aflojaban las mandíbulas; la luz parecíale más blanca, menos clara, y las formas de los caballos bailaron ante sus ojos como dos bultos indecisos. Sin embargo, pensaba en salvarse y buscó ansiosamente una forma humana en lo que su vista pudiese alcanzar.