Ejemplos ?
h novia imposible, tan casta y hermosa, tan pura y tan buena, que tarde por tarde en la muda ventana me esperas y envejeces ansiando que pronto termine mi ausencia...
Bajado hubiera al seno de la nada, como la turba de guerreros viles; mas la meonia trompa, no su espada, le hace vivir innúmeros abriles, y que le envidie el Macedonio fiero, ansiando a sus hazañas otro Homero.
Por eso del Oriente, Tras el pendón del Redentor divino, Bravo tropel de gente Vino, y clavó en tu frente El Lábaro triunfal de Constantino. Y por eso más tarde, Tu hora fatal atentos esperaban ¡Y ansiando que no tarde!
Octubre, 2O Tú sabes cómo yo me recreaba con la vista de alguna escena imponente de la naturaleza; cómo gustaba entregarme al curso de mis pensamientos en medio de las llanuras desiertas de nuestros campos o en el abrigo de esos montes donde apenas penetra la luz; cómo mi imaginación se eleva en la soledad a las mas altas contemplaciones ansiando penetrar los arcanos del universo.
Otros, en mi lugar, lejos de confundirse transformarían, como hace la verdadera destreza, los obstáculos en medios, hollarían los estorbos, y aun los procurarían para complacerse en superarlos; en fin, yo titubeé en medio de las mayores dificultades, temiendo el empezar, y ansiando el acabar, excitado por mi adhesión a la Patria, contenido por los escrúpulos y agitado entre la esperanza del éxito y el temor del malogro.
El alma le revoloteaba dentro de él, como un pájaro en una jaula que se desvencija, a la que deja con el dolor de quien le desollaran, pero ansiando volar por encima de las nubes.
En adelante no me embromarán ustedes afirmando que, exceptuándome a mí, no hay vizcaíno que predique. Llenos de impaciencia estaban todos, ansiando oír predicar al vizcaíno.
Llegaban mineros corriendo, atropellándose, que subían de galerías y pozos, al aire de galope del terror, ansiando convencerse de que no eran ellos los que se habían quedado abajo.
El interrogado, sin dejar de hacer garabatos, miró de reojo a todos los circunstantes, fijóse en el alcalde, que inclinado sobre la mesa enseñaba unos dientes tan grandes como habas cochineras, ansiando la respuesta del viejo, y después de arreglar la chaqueta sobre los hombros, contestó muy pausadamente: -¿Conque...
Valentísima vencedora del duende, y caso contrario al de Felipe de Austria, que, ansiando buscar musa y ángel en la teología, se vio aprisionado por el duende de los ardores fríos en esa obra de El Escorial, donde la geometría limita con el sueño y donde el duende se pone careta de musa para eterno castigo del gran rey.
Dos gruesas lágrimas brotaron de sus ojos y se deslizaron por sus frescas mejillas. Ansiando luego consolar al poeta, y con el mismo candor, con el mismo abandono purísimo con que ella acariciaba a su madre, se acercó a él y empezó a hacerle caricias.
También una tela urdimos con nuestros sueños dorados, y en largas horas de insomnio pasa la mente escuchando los ritmos y las cadencias de un canto, ¡qué hermoso canto! Pero viene la alborada, y anhelosos despertamos, ansiando vuelvan los sones de ese cántico soñado...