angustias


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Sinónimos

angustias

sustantivo femenino plural
(Andalucía y Murcia) náuseas.
Ejemplos ?
Sólo había abierto hasta entonces la boca, antes de comenzarse la dolorosa operación, para dirigir las breves y ásperas interpelaciones a doña Teresa y a Angustias, contestando a sus afectuosos buenos días.
Y seguros, por fin, se sentaban a dejar jugar las sandalias sobre el abismo. Naturalmente, todo esto lo había conquistado Subercasaux en etapas sucesivas y con las correspondientes angustias.
Y todo lo que se puede inferir de ello es que puede durar mucho tiempo y que estaba en alguna parte antes que nosotros, durante siglos casi infinitos; que durante ese tiempo ha podido conocer y hacer muchas cosas sin ser por esto más inmortal; que, al contrario, el primer momento de su venida al cuerpo ha sido quizá el principio de su pérdida y como una enfermedad que se prolonga en las angustias y debilidades de esta vida y que acaba por lo que llamamos la muerte.
-Sentémonos y hablemos, Capitan... -dijo gravemente Angustias, cuyo hechicero rostro, pálido como la cera, expresaba la más honda emoción.
-El tiro que sonó primero -prosiguió diciendo la llamada Angustias-, y a que han contestado las tropas de la Puerta del Sol, debió de dispararlo desde la buhardílla del número 19 un hombre muy feo, a quien estoy viendo volver a cargar el trabuco...
¿Se ha propuesto usted matarme a fuerza de cuidados? Y dijo a Angustias: -¿Qué importa que yo esté mejor o peor? ¡Vamos al grano!
Las cuatro horas que empleó en remontar, torturado de angustias y fatiga, un río que había descendido en una hora, bajo una atmósfera tan enrarecida que la respiración anhelaba en vano, sólo él pudo apreciarlas a fondo.
-Pero lo que no se sabe de memoria toito er mundo es que en dispués de estar medio comprometío con ella me he medio comprometío también con Angustias la Serrana.
Todo esto... siendo usted hombre. Siendo mujer como es... ANGUSTIAS.-¡Continúe! ¡No me escatime galanterías! EL CAPITÁN.-¡Si, señora!
Pues, entonces, ¿qué camino le queda a uno, cuando conozca que tal o cual mocosilla, muy guapa y puesta en sus puntos, lo domina y gobierna, y lo lleva y lo trae como un zarandillo? ANGUSTIAS.-¡Lo que yo hago cuando usted me dice estas atrocidades tan graciosas!
¡Mira, mira de qué poco le sirven tus vendas!... La sangre gotea ya por debajo de los colchones. -¡Angustias! ¡Te he dicho que no vas!
-Yo tamién lo sabía -murmuró el señor Pepe mirando socarronamente a su amigo- lo mismo que sé que tú nos has reunío porque tú mismo no sabes si echar pechos arriba u pechos abajo, porque si bien la Belonera es la que más te gusta y a la que tú más quieres, en cambio la Angustias te quiere a tí más que tú a ella y que te quiée la Rosario, y si no es tan güena moza como la Rosario, en cambio tiée tres lagares en la sierra y una casa en el Perché y otras dos en Martiricos.