angosto

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angosto, a

adj. Que es estrecho o reducido el rebaño pasaba por una angosta cañada; escalar una angosta garganta del río.

angosto, -ta

 
adj. Estrecho, reducido.

angosto, -ta

(aŋ'gosto, -ta)
abreviación
que es estrecho camino angosto
Sinónimos

angosto

, angosta
adjetivo
estrecho, ahogado, reducido.
Estrecho se opone a ancho, mientras que angosto sugiere dificultad de pasar: una cinta, un encaje, son estrechos, no angostos. Un desfiladero puede ser estrecho o angosto. Por otra parte, en los casos numerosos de sinonimia total, angosto se siente generalmente como palabra más escogida y literaria, quizá por su menor uso. Compárense: un sendero angosto y un sendero estrecho; pasillo angosto y pasillo estrecho; ahogado se refiere a un sitio estrecho sin ventilación.
Traducciones

angosto

schmal

angosto

narrow

angosto

étroit

angosto

nauw, smal

angosto

estreito

angosto

узкий

angosto

kapea

angosto

ADJnarrow

angosto-a

a. narrow; tapered.
Ejemplos ?
En el acto se dio cuenta de dónde estaba. Se arrojó por la angosta escalera de caracol, chocando y tropezando a cada paso. Fue como una pesadilla: huyó a través de la nave invadida de inmensas telarañas, flanqueada de altísimos arcos que se perdían en las sombras del techo.
Y por fin había decidido, cobardemente, que si su soledad me inspirara lástima y yo me casara con ella, mis amigos dirían que lo había hecho por dinero; y mis antiguas novias se reirían de mí al descubrirme caminando por veredas estrechas detrás de una mujer gruesísima que resultaba ser mi mujer. (Ya había tenido que andar detrás de ella, por la vereda angosta que rodeaba al lago, en las noches que ella quería caminar).
¡Mira! su ruedo de cambiante nácar el occidente más y más angosta; y enciende sobre el cerro de la costa el astro de la tarde su fanal.
El toro entretanto tomó hacia la ciudad por una larga y angosta calle que parte de la punta más aguda del rectángulo anteriormente descripto, calle encerrada por una zanja y un cerco de tunas, que llaman sola por no tener más de dos casas laterales y en cuyo apozado centro había un profundo pantano que tomaba de zanja a zanja.
Escuchen: Antaño, la Calleja de las Casitas no estaba empedrada; salías de un bache para meterte en un hoyo, como en un camino removido por los carros, y además era muy angosta.
Los clérigos sonreían apenas, con aquella sonrisa de catequizadores, y el sacristán, sentado bajo el rayo de sol que descendía por la angosta ventana, rezongaba: —¡No, no le dejará que cuente!
Pues di: esta casa del sabio es angosta y sin adorno, es sin ruido y sin aparato: no está su entrada defendida con porteros, que con venal austeridad apartan la turba; pero por estos umbrales desocupados, y no guardados de porteros, no entra la fortuna, porque sabe no tiene lugar adonde conoce que no hay cosa que sea suya; y si aun Epicuro, que tanto trató del regalo del cuerpo, tuvo brío contra las injurias, ¿qué cosa ha de parecer entre nosotros increíble o puesta fuera de la posibilidad de la humana naturaleza?
Era ya tarde y estaba La media noche muy próxima Cuando en la casa postrera (212) De una callejuela angosta, Se oyeron voces confusas De diferentes personas Que del portal se acercaban Por la cavidad recóndita.
Conque olvidarte procura de que yo soy la persona que irá a cenar, y no olvides que el amigo será un momia, que tú serás quien nos sirva, y que por cuenta redonda bien te dará cien doblones quien la da doscientas onzas.» Y así acabando don Juan hasta los ojos se emboza y parte añadiendo bajo: «Hasta mañana a estas horas.» Quedó la criada un punto embebecida y absorta, sin una idea en el alma ni una palabra en la boca, viendo cómo por la entrada de una escalerilla angosta el impetuoso don Juan se hundía como una sombra; que siempre aturde y fascina la vista de una persona que tantos doblones gana y tan seria los derrocha.
Está la noche nublada y extremadamente lóbrega, y el resplandor de la luna vapores densos ahogan. Y está su aposento oscuro, aunque su ventana angosta abierta deja Genaro pues le despierta la aurora.
n una ciudad de Francia, cuyo nombre nos estorba para el verso, por ser bárbaro para nuestra lengua armónica; de una de sus viejas casas, sita en una calle angosta, a un miserable aposento que con las buhardillas toca, es donde, aunque nos humille, la austera verdad histórica nos lleva de la leyenda hilvanada en estas hojas.
Esta costa es, pues, una faja angosta que tiene, entre la población de Chacras y el mar (Puerto Hualtaco), un desnivel de 21,70 metros, en el trayecto de 12 kilómetros, lo que da un declive de apenas 0,18 por ciento.