Ejemplos ?
490: Se produce la Batalla del Monte Badon, donde un ejército britano y romano dirigido supuestamente por el Rey Arturo rechaza una incursión anglosajona.
Así es que cuando delante de Bruck nombraban alguna región de nuestra patria, Asturias, Galicia, Málaga, Sevilla, no se le ocurría nunca exclamar: «¡Hermoso país!», «¡Costa pintoresca!», «¡Cielo azul!», «¡Qué poéticas son las Delicias!», o «¡Qué bonito el Alcázar!», como nos sucede a cada hijo de vecino, sino que las ideas que acudían a su mente y brotarían de sus labios si Bruck fuese locuaz, eran, sobre poco más o menos, del tenor siguiente: «Terreno hullero», «Buen yacimiento de gneiss», «Terreno triásico», «Formación cuaternaria». He dicho que Bruck no pecaba de locuaz; pero, fiel a su oriundez anglosajona, era tenacísimo.
Lo que sí haré es tomar nota de la mención que al final de su obra hace usted de Robinsón, el héroe típico de la raza anglosajona.
--Esto es una niña --explicó Haigha de muy buena gana, poniéndose entre ambos para presentarla, para lo que extendió ambas manos en su dirección, en característica actitud anglosajona--.
Por ese inmenso crisol nacional se esparció ante todo la corriente de la emigración anglosajona, holandesa, francesa y española, y más tarde llegaron escandinavos, alemanes, italianos, polacos, húngaros, africanos.
Cuarentón, rasurado y grave, parecía presidir cuanto le rodeaba, con autoridad infalible de hombre amamantado a los pechos de la superioridad anglosajona.
Creen en la necesidad, en el derecho bárbaro, como único derecho: "esto será nuestro, porque lo necesitamos". Creen en la superioridad incontrastable de "la raza anglosajona contra la raza latina".
Los fumadores, generalmente, habían almorzado con el dueño de la casa, y una beatitud de buena digestión, de excelentes y bien condimentados manjares, regados por vinos de exquisita calidad y nobleza, completaba el goce más espiritual del habano, y el bienestar de reclinarse en tales sillones -¡oh la superioridad anglosajona!- adaptados al cuerpo como guantes.
Hermosa era, en efecto, la extranjera: la albura de su tez, la transparencia de sus pupilas grises, puntilleadas de oro; la abundancia de su pelo sedeño y tan rubio que parecía blanco a la claridad me encantaron; pero la inocente seriedad de sus modales, la indiferencia con que nos miraba sin vernos el exclusivo afán que demostraba por llegar al campo de batalla de Dorantes donde se verificó el hecho de armas realizado por tropas de España y de la Gran Bretaña unidas contra el invasor francés, me probaron que la turista no buscaba más guerra que aquélla cuyos recuerdos estaba evocando y que nuestras fatuidades de latinos se estrellaban, insospechadas, en una estricta formalidad anglosajona.
En este sentido, los partidarios de esta postura entienden que países del Caribe, Centro y Sudamérica como Jamaica, Surinam, Barbados o Belice son parte de América Latina, ya que las pautas culturales de la población de los mismos poseen similitudes con otros países latinoamericanos, diferenciándose de las prácticas de las naciones de América Anglosajona, a la que ven como otro horizonte cultural.
El concepto de una América culturalmente «latina» por oposición a otra América «anglosajona» fue introducido por el intelectual francés Michel Chevalier en un libro que escribió de 1836 tras viajar por los Estados Unidos, México y Cuba, aunque sin usar la expresión América Latina.
Asimismo, la región francófona de Canadá (pese a que el francés es una lengua latina) la incluirían en la América Anglosajona, por los mismos motivos anteriormente expuestos.