anfitrión


También se encuentra en: Sinónimos.

anfitrión, a

(De Anfitrión, personaje mitológico.)
1. s. Persona que recibe invitados en su casa o en su mesa ofrecieron unas flores a la anfitriona.
2. adj./ s. Se refiere a la persona o entidad que recibe o acoge invitados o visitantes el país anfitrión ganó pocas medallas.

anfitrión -triona

 
m. f. fig. y fam.Persona o entidad en cuanto a otras a las que invita.

Anfitrión

 
mit. Rey de Tebas, hijo de Alceo y esposo de Alcmena.

anfitrión, -triona

(anfiˈtɾjon, -ˈtɾjona)
sustantivo masculino-femenino
persona que recibe invitados La fiesta fue un éxito porque él es muy buen anfitrión.

anfitrión, -triona

[entidad] que organiza un evento y recibe a los invitados o visitantes el equipo anfitrión el país anfitrión de las Olimpíadas
Sinónimos
Traducciones

anfitrión

host, host/hostess, hostess

anfitrión

مُضِيفٌ

anfitrión

hostitel

anfitrión

vært

anfitrión

Gastgeber

anfitrión

isäntä

anfitrión

hôte

anfitrión

domaćin

anfitrión

ホスト

anfitrión

주인

anfitrión

gastheer

anfitrión

vert

anfitrión

gospodarz

anfitrión

anfitrião

anfitrión

хозяин

anfitrión

värd

anfitrión

เจ้าภาพ

anfitrión

ev sahibi

anfitrión

người chiêu đãi

anfitrión

主人

Anfitrión

SMAmphitryon

anfitrión

/ona SM/Fhost/hostess
Ejemplos ?
Para pagarle con la misma moneda, me quejé de mis débiles ojos, y lamenté la forzosa necesidad que tenía de usar gafas, bajo el amparo de las cuales examinaba cuidadosa y completamente toda la habitación, mientras en apariencia sólo me ocupaba de la conversación con mi anfitrión.
La escalera, cuyos últimos peldaños eran de madera, terminaba en mitad de un corredor al que daban varias habitaciones. – A la derecha –me dijo mi anfitrión–, está la habitación destinada a la futura mujer de Alphonse.
Las manos de cada nación deben estar libres para desenvolver sin trabas el país, con arreglo a su naturaleza distintiva y a sus elementos propios". Cuando se pone en pie el anfitrión, los huéspedes no insisten en quedarse sentados a la mesa.
En su interior acusó al señor Rouault de estar muy orgulloso y fue a reunirse a un rincón con cuatro o cinco invitados que, habiéndoles tocado por casualidad varias veces seguidas los peores trozos de las carnes, murmuraban en voz baja del anfitrión y deseaban su ruina con medias palabras.
Los huéspedes deben decir alto la cortesía por que vinieron, y cómo no vinieron por servidumbre ni necesidad, para que el anfitrión no crea que están tallados en una rodilla, o son títeres que van y que vienen, por donde quiere que vayan o vengan el titiritero.
Resolución 3: Agradecimiento al país anfitrión Nosotros, los representantes de los Estados participantes en esta Conferencia Mundial contra el Racismo, la Discriminación Racial, la Xenofobia y las Formas Conexas de Intolerancia, Habiéndonos reunido en Durban del 31 de agosto al 8 de septiembre de 2001, Aprobada en la 16ª sesión plenaria, el 5 de septiembre de 2001.
– ¡Ah!, ¡cómo se nota que ha escrito usted novelas! –exclamó mi anfitrión ofreciéndome la mano para bajar–. No, caballero, es una obra de la escuela de Mirón.
Homais se esponjaba en su orgullo de anfitrión, y el recuerdo de la aflicción de Bovary contribuía vagamente a su placer por una compensación egoísta que se hacía a sí mismo.
– Ahora que ya lo ha admirado usted todo con detalle, querido colega en antiguallería –dijo mi anfitrión– por favor, celebremos un consejo científico.
Cuando a Orso le estorbaba un señor, le atraía, jurábale amistad, comulgaba con él -¡horrible sacrilegio!- de la misma hostia, le sentaba a su mesa..., y en mitad del banquete el convidado se levantaba con los ojos extraviados y espumeante la boca, volvía a caer retorciéndose..., mientras el anfitrión, con hipócrita solicitud, le palpaba para asegurarse de que el hielo de la muerte corría ya por sus venas.
Un día, el señor de Belle-Ville habiendo sobrepasado todas las medidas de sus costumbres, el cura comenzó la misa, pensando que el anfitrión del castillo no vendría.
Cuando los huéspedes venidos de muy lejos, más por cortesía que por apetito, hallan al anfitrión a la puerta, diciendo que no hay qué comer, los huéspedes no lo echan de lado, ni entran en su casa a la fuerza, ni dan voces para que les abran el comedor.