Ejemplos ?
Ella, la primera vez que oyó esto sintió como si el corazón se le subiese a la garganta para ahogarla; pero tuvo que tragarse sus lágrimas, porque no quería llorar; días antes habíale dicho Antonio al verla anegada en llanto: -Mía, salero, que pierdes toíto er mérito en cuantito se te mojan los lagrimales y se te ponen los ojos que paecen dos azofaifas.
Oíd a su cuerpo, que sus crueles puñaladas tienen voz; y os persuadirán mejor, abiertas con los puñales de sus parientes, que mi boca cerrada con los suspiros y anegada con el llanto.
¿Cuándo tu voz sonora herirá mis oídos delicada, y el alma que te adora, de inundación de gozos anegada, a recibirte con amante prisa saldrá a los ojos desatada en risa?
La niña, anegada en lágrimas, cae entre su madre y un viejo achacoso que va a tomar las aguas; la bella casada entre una actriz que va a las provincias, y que lleva sobre las rodillas una gran caja de cartón con sus preciosidades de reina y princesa, y una vieja monstruosa que lleva encima un perro faldero, que ladra y muerde por el pronto como si viese al aguador, y que hará probablemente algunas otras gracias por el camino.
n una callejuela estrecha, que no recibía de día más luz que la que lograba penetrar por el escaso trecho que separaba las altas y pobres casas de uno y otro lado; iluminándola de noche dos faroles que más bien parecían candilejas, pues encerrada en ellos despedía luz rojiza la torcida, anegada en aceite de mala calidad, sin lograr sus reflejos otra cosa que hacer más densas las sombras, vivía un zapatero remendón que tenía su tenducho en un portal bajo, húmedo y oscuro.
Y la selva se fue transformando, explotada con juicio, dando para el presente sin sacrificar el porvenir; la llanura, anegada o reseca, se puso en condiciones de ser saneada o regada y dio los opimos frutos de la región tropical, tan buscados en todo el orbe, y los dio con la misma abundancia que da el trigo la tierra fértil, en las regiones templadas.
En el gobierno del Virey Melo, los cuidados de la lucha en que España se hallaba empeñada con la República Francesa, hicieron registrar dos veces la Bahia de Todos los Santos, la Anegada, y la boca del Rio Colorado, donde se sospechaba que se ocultasen subditos de aquella nacion.
Ella, anegada en lágrimas, fue a arrojarse a los pies de Durcet, pero éste, que se había puesto en erección al lanzar la fuente y decía que no hubiera querido ni por mil luises errar el golpe, declaró que era necesaria de inmediato una corrección general y ejemplar, sin perjuicio de la del sábado; que pedía que por esta vez, sin establecer precedente, se despidiera a los niños del café y que esta operación se realizase a la hora en que tenían costumbre de divertirse después de tomar el café.
ELECTRA: ¡Yo lo espero sin cesar, desventurada, no casada y sin hijos! y ando siempre errante, anegada en lágrimas y sufriendo las penas sin fin de mis males.
Pero Marengo, Zaragoza, Malakov, Magenta, etc., ¿no han sido teatros de tantos horrores? Napoleón I, Napoleón III, Nicolás I y otros monarcas contemporáneos, ¿no tienen su memoria anegada en lagos de sangre?
63 Y será que cuando acabares de leer este libro, le atarás una piedra, y lo echarás en medio del Eufrates: 64 Y dirás: Así será anegada Babilonia, y no se levantará del mal que yo traigo sobre ella; y serán rendidos.
Se despedaza el agua en los zarzales: las lágrimas no arrasan, no duelen las espinas ni las flechas. Y se grita ¡Salud! a todos los que pasan con la boca anegada de cosechas. Tiene el mundo otra cara.