Ejemplos ?
Pues tras la culebra anduve, y aun pienso se ha de ir para ti a la cama, que son muy frías y buscan calor.” “Plega a Dios que no me muerda -decía yo-, que harto miedo le tengo.” De esta manera andaba tan elevado y levantado del sueño, que, mi fe, la culebra (o culebro, por mejor decir) no osaba roer de noche ni levantarse al arca; mas de día, mientras estaba en la iglesia o por el lugar, hacia mis saltos: los cuales daños viendo él y el poco remedio que les podía poner, andaba de noche, como digo, hecho trasgo.
Dicen que un tiempo tan cobarde anduve, que por vos muerto estuve, y yo digo de mí, que, si os quería, por poquísima cosa me moría;fig3-mujeritalicahollar pero sé, que aunque me he visto loco, que cuando os quise a vos, quise muy poco.
ANDUVE largo trecho del camino. Señor, no estoy ya lejos de tu casa cuyas puertas de par en par abiertas llamándonos señalas. Me miro en el espejo de la fuente: de andrajos es mi traje; estoy descalza; tengo desordenados los cabellos, y polvo del camino hay en mi cara...
Y apenas anduve un cuarto de hora cuando descubrí sobre un descampado numerosa tropa militar que a las órdenes de los instructores aprendía y perfeccionaba los movimientos tácticos.
Apenas anduve unos pasos, las luz de mi linterna se apagó por sí sola y mis dientes comenzaron a chocar y mis cabellos a erizarse.
Y sépase usted, querido, que perdí la chabeta y anduve en mula chúcara y con estribos largos por una muchacha nacida en la tierra donde al diablo le quitaron el poncho».
Después me anduve paseando Por los cuarteles, que había También muy bonitos arcos Y versos que daba miedo...- Llegó el veintiséis de mayo Y siguieron las funciones Como habían empezado.
Pero aquella fantasía de mi imaginación andaba todo el tiempo ante mis ojos y yo la seguía. Aquel día anduve veintitrés millas por la carretera, aunque con dificultad, pues no estaba acostumbrado a ello.
Recuerdo que al salir de la población, pasé por la plazuela que está al fin del barrio "del Castillo" y empecé a alejarme en la curva de la costa hacia San Andrés, entretenido en coger caracoles, plumas y yerbas marinas. Anduve largo rato y pronto me encontré en la mitad del camino.
Sobrecogióme insólita penosa incertidumbre, que al fin en pesadumbre degeneró y afán; cual desertor que teme ser visto, avizoréme y anduve como prófugo un mes por Perpiñán.
!Oh Señor, y cuántos de aquestos debéis vos tener por el mundo derramados, que padecen por la negra que llaman honra lo que por vos no sufrirían!” Ansí estaba yo a la puerta, mirando y considerando estas cosas y otras muchas, hasta que el señor mi amo traspuso la larga y angosta calle, y como lo vi trasponer, tornéme a entrar en casa, y en un credo la anduve toda, alto y bajo, sin hacer represa ni hallar en qué.
Yo que, ¡oh lector!, tus intereses miro, Y a darte gusto aspiro, Tras el fin de don Juan un año anduve, Crónicas y memorias registrando, Manuscritos y sabios consultando Mas nada de don Juan a manos hube.