andrajos

andrajos

(anˈdɾaxos)
sustantivo masculino plural
prenda de vestir vieja, rota y sucia ¡Quítate esos andrajos!
Traducciones

andrajos

rags
Ejemplos ?
Me miro en el espejo de la fuente: de andrajos es mi traje; estoy descalza; tengo desordenados los cabellos, y polvo del camino hay en mi cara...
Cierta mañana llegó al manicomio un hombre escuálido, de rostro macilento, que se tenía malamente en pie. Estaba cubierto de andrajos y articulaba tan mal sus palabras que era necesario descubrir lo que decía.
Y vivificaban las hojas en otoño... Y encendían las grutas sumergidas de tinieblas... Y quemaban los andrajos de las hienas. Y caminaba...
La luz melancólica del atardecer daba tonos tristes al aposento; Rosalía, atenta al menor rumor, no apartaba los ojos de la puerta; la impaciencia adquiría en ella trágicas manifestaciones; comprendía que su fin se acercaba, se lo profetizaba la silenciosa hecatombe que dentro de ella tenía lugar, un algo que dentro de su ser extenuado convertíase en escombros, y al presentir que era llegado el momento de abandonar aquellos miserables andrajos corporales en que habíase convertido la espléndida flor de su hermosura...
Que ni sigo ni conozco, le respondo y certifico.-- Pues no os tope yo otra vez a vista del coche (dijo), o a palos haré mataros.-- Yo me aparto, y a un mendigo, que limosna entre los coches pidiendo andaba en el río, mi capa y sombrero doy, y estos andrajos le pido, con que, si me ves de día, oso engañarte a tí mismo.
¡Casacas cubiertas de la tierra de Chacabuco, hechas andrajos por las balas de Maipú, llenas de piojos agenciados en las miserias de la emancipación!
Estaba lastimosa la pobrecita: flacuchenta, flacuchenta; los güesos los tenía toítos mogosos y verdes, con tantos soles y aguaceros comu'había padecido; el telarañero se l'enredaba por todas partes, qui aquello parecía vestido di andrajos; la pelona la tenía llena di hojas y de porquería di animal, que daba asco; la herramienta parecía desenterrada de puro lo tomaíta qu'estaba.
Mas no nos equivoquemos y creamos que nuestras armas son perfectas, y nosotros mismos, dignos enteramente de la lucha divina. Corazones generosos laten bajo andrajos de mendigo.
Allí se juntaron sabios de todos colores y clases: unos, sucios, vestidos de andrajos y con luengas barbas; otros, afeitados, peinaditos y con quevedos de oro, unos, viejos, amarillos, sin dientes, que todo lo hallaban difícil y malo; otros, jóvenes, petulantes, que para todo encontraban salida y respuesta.
¿Que huye? ¿Que va como un vagabundo por las carreteras y viene aquí en andrajos a dirigirse a usted, miss Trotwood? Yo deseo poner ante su vista las consecuencias inevitables del apoyo que usted pudiera darle en estas circunstancias.
Aquí había de hecho una abundancia de derecho ético a la propiedad, porque estos eran los productores de todo; pero más allá de los andrajos que vestían, tenían poca o ninguna propiedad." "Parecería," dijo Edith, "que, hablando en general, la clase que sobre todo tenía la propiedad, tenía poco o ningún derecho a ella, incluso conforme a las ideas de su época, mientras que las masas, las cuales tenían el derecho, tenían pocas o ninguna propiedad." "En esencia ese era el caso," repliqué.
-Considérome yo a los hombres con unas honras títeres que chillan, bullen y saltan, que parecen honras y mirado bien son andrajos y palillos.