anchuroso

anchuroso, -sa

 
adj. Muy ancho o espacioso.
Traducciones

anchuroso

roomy, spacious

anchuroso

ampio

anchuroso

ADJ (= ancho) → wide, broad; (= espacioso) → spacious
Ejemplos ?
Las dos se miraron; sus rostros, iluminados por los amarillos reflejos de un farol, se hallaron frente a frente, pintarrajeado y repugnante el uno, hermoso y atractivo el otro; el hombro de la aventurera rozó el cuerpo de la gran señora, y ésta, retirándose con asco, penetró en el anchuroso zaguán, exclamando en voz baja: -Estas mujeres están en todas partes.
De las volcadas urnas de tus ríos huye el caudal sonoro por los bosques umbríos de naranjos en flor con frutos de oro; de tus jardines sube incesante el aroma de tus flores, como de incienso la sagrada nube del fuego del altar de los amores; bajan de tus montañas, conversando entre sí con rumor leve, el arroyo perdido entre las cañas y el viento que las mueve; posan en tus riberas, olvidadas del vuelo, las raudas golondrinas pasajeras; copian tus lagos el azul del cielo; te dora el sol con lumbres de topacio, y a cada flor que brota de tu suelo se abre una estrella en tu anchuroso espacio.
Los que quisieran encontrarlo no lo debían buscar en el anchuroso patio de su castillo, donde los palafreneros domaban los potros, los pajes enseñaban a volar a los halcones y los soldados se entretenían los días de reposo en afilar el hierro de su maza contra una piedra.
Aquella música estruendosa que jamás había oído le enajena. La muchedumbre cubre a lado y lado el anchuroso camellón. Todas las palmas que visten esos montes aledaños han enviado a este concurso de piedad montañera sus más lozanos ejemplares.
Muchedumbre de fieles se desborda en la que fue mezquita de Omar; resuena el órgano como intérprete de tanto corazón; por el dombo anchuroso suben las preces entre gasas de incienso.
Pireemes condujo los peonios, de corvos arcos, desde la lejana Amidón, de la ribera del anchuroso Axio, cuyas límpidas aguas se esparcen por la tierra.
Eneas mató a dos hijos de Diocles, Cretón y Orsíloco, varones valentísimos cuyo padre vivía en la bien construida Feras, abastado de bienes, y era descendiente del anchuroso Alfeo, que riega el país de los pilios.
Los guerreros oraban y alzaban las manos a los dioses. Y algunos exclamaron, mirando al anchuroso cielo: —¡Padre Zeus! Haz que le caiga la suerte a Ayante, al hijo de Tideo, o al mismo rey de Micenas rica en oro.
Estremecióse Hera veneranda, la de los grandes ojos, y pronunció estas aladas palabras: —Sean testigos Gea y el anchuroso Urano y el agua de la Estix, de subterránea corriente—que es el juramento mayor y más terrible para los bienaventurados dioses—, y tu cabeza sagrada y nuestro tálamo nupcial, por el que nunca juraría en vano.
Cuando así hubo hablado, dejó a su hijo; y volviéndose a las nereidas, sus hermanas, les dijo: —Bajad vosotras al anchuroso seno del mar, id al alcázar del anciano padre y contádselo todo; y yo subiré al elevado Olimpo para que Hefesto, el ilustre artífice, dé a mi hijo una magnífica y reluciente armadura.
Ellos oraron al soberano Jove Cronión, y algunos dijeron mirando al anchuroso cielo: —¡Padre Zeus, que reinas desde el Ida, gloriosísimo máximo!
Mas ¿por qué ha de padecer, sin ser culpable, las penas que otros merecen, habiendo ofrecido siempre gratos presentes a los dioses que habitan el anchuroso cielo?