anarquista


También se encuentra en: Sinónimos.

anarquista

1. adj. POLÍTICA Del anarquismo o la anarquía.
2. s. m. y f. POLÍTICA Persona partidaria del anarquismo. anarco

anarquista

 
com. Partidario del anarquismo, o que desea o promueve la anarquía.
adj. Propio del anarquismo o de la anarquía.
Sinónimos

anarquista

cosustantivo masculino
Traducciones

anarquista

anarchist

anarquista

anarchist, anarchic

anarquista

anarchiste

anarquista

anarkist

anarquista

anarquista

anarquista

anarchista

anarquista

анархист

anarquista

אנרכיסט

anarquista

アナーキスト

anarquista

anarkist

anarquista

B. SMFanarchist
Ejemplos ?
Por- que el señor Oyóla desee que en lo porvenir la mujicr pueda ejercitar su actividad en el terreno que más le plazca, y que se coloque frente al hombre con entera independencia; por- que hable de paz perpetua y porque discurra como Spencer sobre límites del progreso humano, puntos todos discutibles, que no atacan la moral pública, ni el dogma, ni las leyes del Estado, ¿se ha de calificar su tesis de inmoral, de irreligiosa, de anarquista y disociadora?
Sintió que un mundo se desplomaba dentro de su cerebro: el de los prejuicios, las preocupaciones, los respetos a lo consagrado por la tradición y por las leyes, y, agitando el puño, gritó: - Soy anarquista.
Este saber que nada era lo cierto, sino un soporte de fugaz intento por alcanzar estrellas de alabastro y nada en pos de fingir la liviandad del alba… No fue sorpresa de las redes embusteras sino retornos de las lánguidas quimeras… 21 No sé que soledad era ese grito que enturbiaba la voz de mi conciencia y me anudaba en un eco irreversible a las sepias caricias de otros tiempos de anarquista soñoliento.
El mérito del pensamiento libertario reside tan solo en el esclarecimiento de este hecho ante la conciencia de la persona. Frente al mundo de opresión constante y en múltiples sentidos que padecemos, el anarquista opone su rebelión.
Después de la famosa sesión de la Cámara francesa en la que Dupuy puso fin, con la serena frase La séance continue, a la confusión y al espanto producidos por la explosión de una bomba arrojada por un anarquista al hemiciclo, fueron citados a declarar, como testigos, los espectadores que asistían a la sesión desde la tribuna pública.
No crea nadie que se deja de ser anarquista porque se reconozca que la anarquía absoluta, es decir, la supresión completa de todas las manifestaciones de la autoridad es un sueño irrealizable.
–Mi anarquismo, mujer, me lo has oído otras mil veces, es místico, es un anarquismo místico. Dios no manda como mandan los hombres. Dios es también anarquista, Dios no manda, sino... –Obedece, ¿no es eso?
¡Si esta recia independencia de carácter, a mí, que no le tengo, es lo que más me entusiasma!; ¡si es esta, esta, esta y no otra la mujer que yo necesito! –¡Sí, señor Pérez, sí –declamó el anarquista–; esta es la mujer del porvenir!
El marxista debe saber tener en cuenta toda la situación concreta, cncontrando siempre el límite entre el anarquismo y el oportunismo (este límite es relativo, móvil, variable, pero existe), y no caer en el "revolucionarismo" abstracto, verbal, y, en realidad, vacuo del anarquista, ni en el filisteísmo y el oportunismo del pequeño burgués o del intelectual liberal, que teme la lucha contra la religión, olvida esta tarea suya, se resigna con la fe en Dios y no se orienta por los intereses de la lucha de clases, sino por el mezquino y mísero cálculo de no ofender, no rechazar ni asustar, ateniéndose a la máxima ultrasabia de "vive y deja vivir a los demás", etc., etc.
A todo esto de que si Marcos es homosexual: Marcos es gay en San Francisco, negro en Sudáfrica, asiático en Europa, chicano en San Isidro, anarquista en España...
(Se deja caer sobre el petate; don Julián la abraza y la besa con ardor; pero al mismo tiempo se escucha el canto de La Marsellesa Anarquista, entonado por hombres, mujeres y niños, mezclado con vocerío, disparos de fusilería y fragor de combate: “A la revuelta, proletario, “Ya brilla el día de la redención; “Que el sublime ideal libertario “Sea el norte de la rebelión.
(Toman las armas y la bandera roja, al mismo tiempo que entonan la segunda estrofa de La Marsellesa Anarquista.) “No más al amo gobernante “Por vil salario queremos servir; “Ya no más la limosna humillante, “Ya no más suplicar ni pedir.