anécdota


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anécdota

(Del gr. anekdota, plural de anekdotos, inéditos < ekdidomi, publicar.)
1. s. f. Relato oral o escrito de algún suceso divertido, extraño o curioso la periodista la invitó a relatar alguna anécdota de su vida profesional.
2. Suceso que se cuenta en dicho relato.
3. Suceso circunstancial o irrelevante su desmayo fue simple anécdota, no tuvo mayor trascendencia.

anécdota

 
f. Relación de algún rasgo o suceso particular más o menos notable.

anécdota

(a'nekdota)
sustantivo femenino
1. narración corta de un suceso extraño experimentado por quien lo cuenta Siempre nos reímos con sus anécdotas.
2. hecho irrelevante y poco conocido Dejemos las anécdotas de lado y vayamos a los resultados.
3. trama de una obra La anécdota de esta película se basa en una historia real.
Traducciones

anécdota

анекдот

anécdota

anekdoto

anécdota

anecdote, petite histoire

anécdota

anekdote

anécdota

anedota

anécdota

轶事

anécdota

軼事

anécdota

anekdote

anécdota

אנקדוטה

anécdota

逸話

anécdota

일화

anécdota

anekdot

anécdota

SFanecdote, story
este cuadro tiene una anécdotathere's a tale attached to this picture
Ejemplos ?
¿Se acuerda usted de aquella anécdota cuando decía que no, que todavía no era momento, que tenía usted una hipoteca con el Banco de México?
Esta anécdota hubiera pasado inadvertida sin el relato que me ha dirigido un hijo de Abanto de Suso, clérigo sabio, a quien agradezco la merced.
Quiero contarles una anécdota nada más para que se entienda lo que digo y referida a mi provincia, para que nadie se sienta aludido: ustedes habrán recordado el prolongado conflicto docente de Santa Cruz que, además, se unió a un conflicto con los trabajadores del petróleo.
Sobre este punto no me voy a detener sino para recordar una anécdota aleccionadora que refirió en el seno de la última Asamblea Constituyente de Cuba (1941) el representante Joaquín Martínez Saez .
El ingenio no consiste en decir cosas nuevas, maravillosas y nunca oídas, sino en eternizar, en formular las verdades más sabidas; que dos amantes se amen y muera uno por otro es efectivamente idea tan poco nueva, que apenas hay comedia, anécdota o cuento cuya intriga no gire sobre la exageración o los excesos del amor; pero el ingenio no está en el asunto sino en el autor que le trata; si en el asunto pudiera estar, la comedia de Montalbán que trata la misma tradición hubiera sido buena, o mala la de Hartzenbusch.
Miren, no pretendo que sea como en Estados Unidos. Quiero contarles una anécdota muy graciosa. Estando una vez en Nueva York, año 1999, 2000 –no, antes, un poco antes–, estaba George Bush en la Catedral de San Patricio.
Por mi parte, reanudo el hilo de mis relatos interrumpido por esta anécdota que hubiera debido contaros al final de mis narraciones, como una de las más fuertes.
Y reasumiendo nuestra opinión, concluiremos diciendo que al acabarse la función sale uno todavía con deseos de drama, a cuyo propósito contaremos al autor, si nos lo permite, una anécdota que nos hizo reír la primera vez que la oímos.
Cuántas maniobras vimos, cuántas colas inclusive impulsadas desde algunos medios de comunicación, de los que decían que estaba enojada también. Les voy a contar una anécdota de Obama que no tiene desperdicio, háganme acordar de Obama.
Siempre mirando al bien supremo del país, sin compromisos con persona alguna o con determinado grupo de personas, por más importantes que éstas sean. Y va de anécdota.
La anécdota es escrita en “El Heraldo” de la ciudad de Valparaíso el 25 de febrero de 1889 y dice...
Teniendo en cuenta esta anécdota, las armaduras y los equipos militares demasiado vistosos pueden ser considerados como señales de debilidad y de falta de fuerza.