amotinado

(redireccionado de amotinada)
También se encuentra en: Sinónimos.

amotinado, a

adj./ s. Que toma parte en un motín.
Sinónimos

amotinado

, amotinada
adjetivo y sustantivo
Traducciones

amotinado

mutineer

amotinado

ammutinato

amotinado

mutineer

amotinado

/a
A. ADJ (= rebelde) → riotous (Mil, Náut) → mutinous
B. SM/F (civil) → rioter (Pol) → rebel (Mil, Náut) → rebel, mutineer
Ejemplos ?
En noviembre de 1905, al inicio de la revolución constitucionalista, la población amotinada por la escasez de pan asaltó la casa de un comerciante de cereales vinculado a la corte, y éste a modo de represalia hizo que sus pistoleros personales tirotearan a varias decenas de manifestantes refugiados en el Santuario del Imán Reza.
A las 5 de la madrugada del día siguiente, llegó de Petrogrado un tren blindado con cadetes y tres baterías de artillería ligera; se rodearon los cuarteles de la unidad amotinada y se detuvo a los miembros de la unidad.
Tres años después fue llamado a servir en Britania, cuyo ejército se encontraba en ese momento en estado de rebeldía. Pertinax trató de calmar a los insurrectos, pero una legión amotinada atacó a sus guardaespaldas y dio a Pertinax por muerto.
En principios del mes de Enero, se me presentó don Pedro Chapuis pidiéndome la aceptación de una letra que la comisión de suscriptores giraba en su favor, por la cantidad de dos mil pesos para el transporte de, los profesores de esta ciudad a la de Santiago; le fue entregado el dinero y no volví a verle hasta el día siguiente que se me apareció a decirme: que le habían amotinada los profesores...
La gente de mar, casi amotinada, manifestó a Gasea la conveniencia de amainar velas, conservando sólo la del trinquete, y correr el temporal hasta volver a dar fondo en Taboga o Panamá.
-me dijo ofreciéndome una polla seca y amotinada, muy larga y de seis pulgadas por lo menos de contorno-; amor mío, por favor, dígnate servirme de mujer después de haber sido mi amante, y así podré decir que he saboreado en tus brazos divinos todos los placeres del gusto que con tanta imperiosidad ansío.» Encontrando tan pocas dificultades en lo uno como en lo otro, me presté; el marqués, quitándose los calzones ante mis ojos, me conjuró a que yo tuviera a bien ser aún algo hombre con él mientras iba a ser la mujer de su amigo; le traté como a Dolmancé, el cual, devolviéndome centuplicadas todas las sacudidas con que yo abrumaba a nuestro tercero, muy pronto exhaló al fondo de mi culo ese licor encantador con el que yo rociaba, casi al mismo tiempo, el de V..
Lima estaba casi amotinada contra ellos; y el virrey príncipe de Santo-Buono, que no las tenía todas consigo, empezaba a desesperar.
Rompí, pues, todos los lazos que me unían a los míos, y con juveniles bríos me arrojé del siglo en brazos; pero conservé mi fe; jamás renegué de Dios por irme del siglo en pos, ni eché ante él atrás mi pie: y cuando en aquel afán de arrasarlo todo a bulto, estalló aquel gran tumulto que parecía un volcán; entre el cólera y la ira de una plebe amotinada, de aquella agua envenenada por la imposible mentira: cuando arrastrando a los frailes se hizo oro de sus conventos, y en sus naves y aposentos se dieron cenas y bailes, de aquella demencia extrema sin villana cobardía, yo hice a la Virgen María, aunque no bueno, un poema.
Texto Después que con las armas de Pompeyo y César y con los tumultos del Imperio fue amotinada la paz de la república, Bruto se inclinó a la facción juliana, porque su padre había sido muerto por Pompeyo; mas, considerando después que era obligado antes a asistir a la razón de su patria que a la suya, y juzgando por más honesta la causa de tomar las armas en Pompeyo que en César, se llegó a Pompeyo, si bien antes, cuando le vía, no le saludaba, teniendo por maldad impía comunicar, aun con la cortesía, al matador de su padre.
¡La gloria es un martirio! La Academia en masa me ampara y pide al gobernador casi amotinada, que aplace mi prisión... pero a mí no me llega la camisa al cuerpo.
El virrey inauguró inmediatamente en el local del colegio de los jesuitas el famoso Convictorio de San Carlos, que tantos hombres ilustres ha dado a la América. Amotinada en el Callao a los gritos de «¡Viva el rey y muera su mal gobierno!» la tripulación de los navíos Septentrión y Astuto, por retardo en el pagamento de sueldos, el virrey enarboló en un torreón la bandera de justicia, asegurándola con siete cañonazos.
La amotinada marinería cayó de rodillas delante de don Pedro de la Gasca, como los sublevados compañeros de Colón cuando el serviola gritó desde la cofa: «¡Tierra!»