Ejemplos ?
«Las duquesas de Alcalá y de Béjar, se honraron en amortajar con sus propias manos el pobre cuerpo que había conservado tan heroica alma.
Entonces yo fingía indignarme, decía algunas palabras no evangélicas y con desparpajo entraba tras el mostrador y comenzaba a revolver el bulto y a entresacar pliegos que con un poco de buena voluntad podían servir para amortajar a una res.
En seguida, los notables de la población fueron al sitio en que estaba depositado el cuerpo de mi padre, acompañados de los acólitos de los funerales, y con objeto de amortajar su cuerpo según los ritos judíos.
Ved ¡qué preciosa gargantilla voy a poneros! ( ISABEL inclina la cabeza.) Pero alzad la cabeza, Isabel. Si esto es amortajar a un difunto. ISABEL .
Un amigo mío de mi misma edad, cuyo padre murió antes de comenzar él sus estudios universitarios, me relató una vez entre burlas el dolor de una parienta suya que al amortajar el cadáver de su padre, muerto de repente en la calle, encontró que en el momento de la muerte o después de ella (postmortalmente) se había producido una evacuación del intestino.
¿Se da usted cuenta de lo que seré yo, después de asistir, velar, medicinar a siete; de presenciar siete agonías, de secar siete veces el sudor de la muerte en las heladas sienes, de recoger siete últimos suspiros que eran el aliento de mi vida propia, y de amortajar siete rígidos cuerpos que habían palpitado de cariño bajo mis besos y mis ternezas?
La muerte es un tema constante en la obra de Antonio Perumanes, y en esta ocasión el proceso de amortajar un cadáver da paso a la narración de episodios de la vida del sujeto.
Contiene una presentación de la escritora sueca Sun Axelsson, seguida de 24 textos: Piedraluna; Anuario 1972; Instrucciones para amar a un ángel; Aplausos para la memoria; Asuntos cotidianos; Noche; Confesso que te amei, confesso; Crisis de la edad media; El abuelo; El cumpleaños de la Techi; El hombre de las sábanas multicolores; El último viaje; Halloween; Hora cero; La paja en el ojo ajeno; Para amortajar a una abuela; La encrucijada; La noche se perdió en tu pelo; Lo que se hereda no se hurta; Los consejo de Beba Sarlanga; No monja.
Algunas hermandades, generalmente las de corte más serio, incorporan en las túnicas de sus nazarenos la “cola”, que es una extensión de la túnica símbolo del lastre del pecado que el nazareno pretende expiar con su penitencia. Asimismo la cola también se usa para amortajar el cuerpo del nazareno en su muerte.
Sobre andas camina Santa María Magdalena, que sostiene en su mano el frasco con los ungüentos que servirían para amortajar a Cristo.