Ejemplos ?
-Esta noche -dijo el Niño amorosamente- he querido favorecerte, Lucía, y en vez de nacer en el pesebre, naceré en la celda donde tantas veces me has invocado.
El general Díaz contempló un momento el majestuoso paisaje que se extiende al pie del antiguo castillo, y luego, sonriendo ligeramente, se internó por una galería, rozando a su paso una cortina de florones rojos y geranios rosa, amorosamente enlazados, al jardín interior, en cuyo centro una pila rodeada de palmeras y flores, lanzaba plumas de agua, de la misma fuente en que Moctezuma apagó su sed bajo los gigantescos cipreses que aún levantan sus ramas alrededor de las rocas que pisábamos.
Un día, a pleno sol, Inés estaba en el jardín, regando trigo, entre los arbustos y las flores, a las que llamaba sus amigas: unas palomas albas, arrulladoras, con sus buches níveos y amorosamente musicales.
Allí estaba el maestro Arqueles Vela con su emotivo contagio por la vida y por el arte; José Vizcaíno Pérez con su entusiasta impulso para el armónico desenvolvimiento apasionado de nuestra personalidad a partir de una práctica del lenguaje en todos los ámbitos de la vida y Moisés Jiménez Alarcón envolviéndonos con su lectura en voz alta tras descubrir en la biblioteca la resonancia de voces inmortales adormecidas en las páginas de libros que amorosamente reconstruíamos en nuestra mente y soñábamos algún día acaso reescribir.
¿Cuál sería la sorpresa del encaramado Román al ver que de cada parche sacó Ovillitos una onza de oro y que luego las enterró al pie del árbol, después de haber permanecido gran espacio de tiempo contemplándolas amorosamente?
Entonces nuestro hombre se aproxima y, cogiéndole la cabeza le da en los labios uno de los más ardientes besos que he visto dar en mi vida; y no solamente besaba, sino que chupaba, devoraba, hundía amorosamente su lengua hasta la putrefacta garganta, y la buena vieja, que desde hacía mucho tiempo no se había encontrado en semejante fiesta, se lo devolvía con ternura...
Porque si bien una ligera gasa oculta los más secretos, el curioso céfiro, en sus retozones caprichos, se divierte amorosamente en separarlo y dejar a la vista el capullo de la naciente rosa.
Rodeábanlo tales filigranas de fondanes, tales exquisitos adornos, que era una verdadera pieza montada, digna del mejor repostero. La contempló su autor amorosamente, y sus ojos se recrearon en la belleza del frágil edificio...
Estaba el Sol ardiente una siesta de mayo calurosa, aunque amorosamente plegando el nácar de la fresca rosa que producen los Niños abrazados, huevos del Cisne y huevos estrellados, pues que los hizo estrellas, cuando Mizilda con las manos bellas la cara se lavaba y componía, no lejos del tejado en que vivía Marramaquiz, que ya con más cuidado la miraba y servía, n fee del Garfiñanto consultado, cuando al mismo tejado Zapaquilda llegó por accidente.
- ¡Carlos! ¡Carlos! -gemía la Mariposa amorosamente. Era ya tarde. El bastón del administrador había zumbado fuertemente en el aire, cayendo pesado, recio sobre la frente del adversario, que bañó la sangre en profuso chorro.
Y ya vencedor, HUITZILOPOCHTLI les quitó sus brillantes lujos y los puso a los pies de su madre COATLICUE que lo miraba amorosamente y recordaba cuando su hermana gemela CHIMALMA, CHALMA, la protectora, había dado a luz de manera semejante a QUETZALCOATL.
Yo también tomando parte en el alborozo general y no queriendo desentonar de los demás, como si fuera indiferente a lo que ocurría, alargué las orejas, hinché las narices y bramé vigorosamente: pareció oírse resonar al trueno. La muchacha fue llevada a su casa donde sus padres la cuidaron amorosamente.