amor propio


Búsquedas relacionadas con amor propio: delicadeza
Traducciones

amor propio

self-esteem, pride, ego

amor propio

m. self-esteem.
Ejemplos ?
Tenemos una fuente de amor propio que nos representa a nosotros mismos como siendo capaces de desempeñar diversos papeles en el mundo: es la causa de que nos guste tanto ser amados.
Al manejar los papeles, al calcular probabilidades de liquidación, establecíase entre los dos una intimidad chancera, que se convertía de repente, por parte de Anita, en afición inequívoca. Al sospechar Revenga lo que iba a sobrevenir, ya estaba interesado su amor propio, encendida su imaginación.
No fué necesario que llegasen á Guadalajara, ni para su toma, ni para el arreglo del gobierno en todas sus partes, porque el famoso capitan Torres y los mismos patriotas buenos y vecinos de Guadalajara, lo han puesto todo en el mejor órden que se puede desear, segun los partes que recibí ayer, y así cualquiera otra cosa, léjos de fomentar el órden lo destruirá é introduciria el dosórden qe tantos estragos nos ha ocasionado. En esta virtud, en justicia y por amor propio, no puede ni debe V.
-¡Mocoso! ¿Pensaste que era como jugar a la billarda? El amor propio, el pundonor le reaniman. Alza la piqueta con más ánimos. Se acuerda del contratista, de la ojeada de desprecio con que le dijo al concederle jornal: -Te tomo..., no sé por qué; no vas a valer; estás esmirriado; eres un papulito que siquiera puedes con la herramienta...
-Pos na, que Pedro ha jecho cuestión de amor propio que yo le dé el escapulario que acabo de bordar pa Antonio, y que yo se lo voy a dar pa que el hombre se salga con su cabezoná alante.
No es esto decir que niegue yo, en la mujer americana de aquellos siglos, ingenio para el cultivo del Arte; y ciertamen- te, que halagaría mticho nuestro amor propio ú orgullo na- cional el que fuese verdad tanta belleza.
Los astros menores de esta brillante constelación, formando un dorado semicírculo en torno de ambos galanes, reían y esforzaban las delicadas burlas; y la hermosa objeto de aquel torneo de palabras aprobaba con una imperceptible sonrisa los conceptos escogidos o llenos de intención que ora salían de los labios de sus adoradores como una ligera onda de perfume que halagaba su vanidad, ora partían como una saeta aguda que iba a buscar, para clavarse en él, el punto más vulnerable del contrario: su amor propio.
Las asustadas fueron las tres buenas mujeres: doña Teresa por pura humanidad; Augustias, por cierto empeño hidalgo y de amor propio que ya tenía en curar y domesticar a tan heroico y raro personaje, y la criada, por terror instintivo a todo lo que fuera sangre, mutilación y muerte.
A los literatos que, á pesar de lo espuesto, me supongan mas ambiciosos intentos ó mas vanaglorioso amor propio, dispuestos á no ver de mi obra mas que los defectos, hijos naturales de una temeraria osadía ó de una quijotesca vanidad: y á los sábios críticos que quieran aprovechar la ocasion de lucir sobre sus académicas disertaciones y sus artículos enciclopédicos, les contaré solamente un cuento, que estoy sintiendo correrseme el papel por los puntos de la pluma: el cual, aunque viejo, espero que les ayude á formar su juicio sobre mi poema, si le lëen: que sí le leerán, pues yo procurare darselo despacito para que le rúmien y digieran.
Toda esta es la parte en que el libro del señor O'Connor se parece (para mi pobre criterio, se entiende) á la carne de oveja, que ó se comte ó se deja. Lee uno, sonriendo, esos desaho- gos de la vanidad ó del amor propio, y dobla la hoja.
Pero lo que más llamaba la atención del bueno de Eustaquio en las costumbres del militar era su constante manía de tratarle a él como a un niño pequeño, de poner en evidencia aquellos rasgos menos favorecidos de su fisonomía y, siempre que podía, de ponerle en ridículo delante de Javotte, cosa muy perjudicial en los primeros días, cuando el recién casado necesita asentar su respetabilidad cara al fururo; además, era muy fácil herir el amor propio recién estrenado de un hombre establecido, patentado y juramentado hacía bien poco.
Esta expresión bastaría a probarnos que el amor propio ha sido en todos tiempos el primer amor de los literatos, si hubiésemos menester más pruebas de esta incontestable verdad que la simple vista de los más de esos hombres que viven entre nosotros de literatura.