Ejemplos ?
Tal era su terror. Al cabo de un rato de horrible silencio, exclamó, dirigiéndose a su amo: - "Deuda"..., 285. "Crédito"..., 200.
América constituye un conjunto más o menos homogéneo y en la casi totalidad de su territorio los capitales monopolistas norteamericanos mantienen una primacía absoluta. Los gobiernos títeres o, en el mejor de los casos, débiles y medrosos, no pueden imponerse a las órdenes del amo yanqui.
Guy de Maupassant LA NOCHE (La nuit, 1887) (Pesadilla) AMO la noche con pasión. La amo, como uno ama a su país o a su amante, con un amor instintivo, profundo, invencible.
Mientras se lavaba, los perros se acercaron y le olfatearon las botas, meneando con pereza el rabo. Como las fieras amaestradas, los perros conocen el menor indicio de borrachera en su amo.
—Perdóname— me dijo oprimiéndome todavía la cabeza contra su cuello. Te amo tanto que te llevo conmigo. —Y yo te amo—le respondí—, y muero contigo.
Abro con mi desaprovechada llave, sin esperanza de sacar provecho, y vi los dos o tres panes comenzados, los que mi amo creyó ser ratonados, y dellos todavía saque alguna lacería, tocándolos muy ligeramente, a uso de esgremidor diestro.
¡Pos y los almendros! Cualisquier año a medio meter, no más que a medio meter, mos da él solico pa pagalle al amo lo suyo. Pos bien: ogaño cuatro pipas, pa un ajo blanco; lo único que se ha medio portao ha sío el jigueral, al que se le han recogío cosa e cien ceretes de los blanquillos, que son, por más señas, ca uno un terrón de azúca.
-Cállate tú, guasón. Si tú eres aquí el amo. A ti no te pongo yo nueve pesetas por el corte..., ni ocho tampoco..., ni tampoco siete siquiera; porque como tú ya en lo que te has llevao nos has dao a ganar unos ochavos, te voy a tratar como tú te mereces y te voy a poner..., te voy a poner...
Esta certera respuesta dejó mi alma traspuesta; "Sin duda - dije-, repite lo que ha podido acopiar del repertorio olvidado de algún amo desgraciado que en su caída redujo sus canciones a un refrán: "Nunca, nunca más".
Ello corrido andaba por el país; que en Valdelor existían onzas, un montón de oro, encanfurnado en un rincón que sólo el amo y el mayordomo sabían, los muy zorros, ladinos...
De su paga de reemplazo no hablemos, dado que siempre está afecta a las costas de alguna sumaria por desacato a la autoridad... En fin: a pesar de todo, yo lo amo y compadezco, como a un mal hiio...
Mas como la gente al gran ruido cargase y la casa estuviese llena della, viendo que no podían afrentarse con las armas, decíanse palabras injuriosas, entre las cuales el alguacil dijo a mi amo que era falsario y las bulas que predicaba que eran falsas.