Ejemplos ?
Y sabedor de que su amigazo Palacios no andaba tan holgado como él, le convidaba, y acompañaba el obsequio con cigarros de primera y licores alquitarados por el tiempo.
¡El otro qué más quería! ―El Capitán con su vaso, A los presentes brindó, Y en esto se apareció De nuevo el Diablo, amigazo. Dijo que si lo almitían Tamién echaría un trago, Que era por no ser del pago Que allí no lo conocían.
Cansao ya de redetirse Le contó al Demonio el caso; Pero él le dijo: "Amigazo, No tiene porqué afligirse: Si en el beile no ha alcanzao El poderla arrocinar, Deje, le hemos de buscar La güelta por otro lao.
¡Virgen bendita! ¡Viera, amigazo, el jardín! Allí se vía el jazmín, El clavel, la margarita, el toronjil, la retama, y hasta estuatas, compañero.
Y digo pobre Dotor, porque pienso, don Laguna, que no hay desgracia ninguna como un desdichao amor. ―Puede ser; pero, amigazo, yo en las cuartas no me enriedo, y en un lance en que no puedo, hago de mi alma un cedazo.
Y si el viento hace sonar su pobre techo de paja, cree usté que es ella que baja sus lágrimas a secar. Y si en alguna lomada tiene que dormir al raso, pensando en ella, amigazo, lo hallará la madrugada.
Corcobió la rubiecita Pero al fin se sosegó, Cuando el Dotor le contó Que él era el de la cajita. Asigún lo que presumo, La rubia aflojaba laso, Porque el Dotor, amigazo, Se le quería ir al humo.
En los verdes arbolitos, Gotas de cristal brillaban, Y al suelo se descolgaban Cantando los pajaritos Y era, amigazo, un contento Ver los junquillos doblarse Y los claveles cimbrarse Al soplo del manso viento.
―Dice bien, pero su caso Se ha hecho medio empacador... ―Aura viene lo mejor, Pare la oreja, amigazo. El Diablo dentró a retar Al Dotor, y entre el responso, Le dijo: "¿Sabe que es zonzo?
La pobre dentró a Tan amargamente allí, Que yo a mis ojos sentí Dos lágrimas asomarse ―¡Qué vergüenza! ―Puede ser: Pero, amigazo, confiese Que a usté tamién lo enternece El llanto de una mujer.
Cuasi le da el acidente Cuando a su casa llegaba: La suerte que le quedaba En la vedera de enfrente. Al rato el Diablo dentró Con don Fausto muy del brazo Y una guitarra, amigazo, Ahí mesmo desenvainó.
Vea usté cuánto ha venido a sufrir: se le podía decir: ¡quién te vido y quién te ve! ―Ansí es el mundo, amigazo: nada dura, don Laguna, hoy nos ríe la fortuna.