Ejemplos ?
Fue entonces cuando el falso conde apareció amenazante con un enorme revólver y le descerrajó un tiro al descubridor del crimen: -¡Tú no me vas a arruinar!
Al verla aparecer, los judíos arrojaron un grito de sorpresa, y Daniel, dando un paso hacia su hija, en ademán amenazante, le preguntó con voz ronca: — ¿Qué buscas aquí, desdichada?
-murmuró desde los suelos el caído. - ¿Por qué le pega a la señora? - continuó el defensor en posición amenazante. - ¡No se meta en donde no le llaman!
80 Vamos, hiérete las espaldas con la cola, tus azotes sufre, haz que todos con tu mugiente rugido estos lugares retruenen, tu rútila crin, feroz, sobre tu torosa cerviz agita.” Dice esto amenazante Cibebe, y desliga los yugos con la mano.
Luego confusión, oscuridad, lágrimas, hambre, y sin explicárselo bien, aquella agua fría sobre su cabeza y aquel hombre vestido de café hasta los pies diciéndole algo en extraña lengua, y un soldado POPOLOCA que lo obligaba a besar, daga amenazante en mano, a quien decían era el verdadero TEOTL, Dios.
Y todo el público, arremolinándose, de pie y con el puño amenazante, señalaba al vejete que, cuando cantaba la tiple, metía la nariz en la capa para llorar, y ahora se erguía intentando en vano hacerse oír.
Gana la orilla y marcha con premura, al dios que lo salvó gracias va dando mas encuentra viles maleantes cuando en el bosque se interna en la espesura, cierran el paso y su aliento supura muerte, impiden seguir al caminante con curvas porras de aire amenazante.
Los cimientos que levantaban la nueva población, estaban hechos con girones de sus propias vidas, porque tuvieron que luchar hasta el sacrificio en un medio hostil y amenazante por las furiosas crecientes del Jubones, especialmente durante la estación invernal, que les impedía avanzar hacia otros sitios vecinos.
Subercasaux se decidió, sin embargo. Y a pesar del tiempo amenazante, fue con sus chicos hasta el río, con el aire feliz de quien ve por fin el cielo abierto.
Gimieron los goznes con misterioso y espeluznante quejido. De pronto, un ser deforme y monstruoso: enano, tuerto, medio jorobado, barbón y sucio apareció amenazante.
(¡Condenado!) va completamente lleno, (¡Me lleva...!) se hace tarde (¡Maldición!) y ante el amenazante retardo, la angustia voraz que nos carcome al ánimo y nos hunde en el mal humor.
El caso a que referimos está inscripto en un volumen publicado no ha mucho del Archivo Diplomático del Perú y se constituye con la respuesta que dio a una consulta del Gobierno de aquel país hermano sobre las posibilidades de apoyarlo en la eventualidad de tener que repeler por la fuerza la invasión que entonces (1846 - 47) se anunciaba amenazante del Mariscal Santa Cruz en connivencia o bajo la protección del Gobierno Español.