Ejemplos ?
Sobre su plana superficie los numerosos grupos de llamas desfilaron muchas veces y detrás de ellos el pastor taciturno y melancólico. Puentes de mimbre lo cruzan de trecho en trecho, y bajo el leve tejido, los ríos rugen amenazadoramente.
Intenté esconderme implorando y llorando por el tropel de sobrecogedoras imágenes y sonidos que la memoria me suscitaba en contra mía, pero, entre las pausas de mis invocaciones, la cara de mi iniquidad volvía a examinarme amenazadoramente.
¡Volvamos a nuestra casa! ¡Vámonos ya!» Ellos (los perros) aullaban amenazadoramente en el interior de la ciudad. Podemos dar por supuesto que el zorro y la zorra dieron media vuelta, sin entretenerse en más.
Pompeyo se pronunció a favor de esta medida si llegase a ser necesaria. A finales del mismo año César acampó amenazadoramente en Rávena con la XIII legión.
La Supermente, mientras se expandía lentamente por el vacío del espacio, tomó conciencia de las enormes naves mundo que se cernían amenazadoramente por los cielos de Zerus.
Hacía mucho tiempo que Bochica había desaparecido del panorama. Los ríos y las lagunas del altiplano co- menzaron a desbordarse y el volumen del agua a ascender amenazadoramente.
Robusto y feroz, miraba amenazadoramente fuera de la jaula, y fue descrito por Frank Buck (coleccionista de animales) como "la más feroz, más terrible y más peligrosa de todas las criaturas vivientes" Gargantúa acaparó el espectáculo.
La música consiste en un órgano ligero (usando el estilo "egipcio" de órgano que es común de Rick Wright en este periodo), y el acompañamiento del bajo en un sólo tono (en este caso, Re) en octavas en seguimiento de las únicas palabras de la canción: el título de la canción susurrado amenazadoramente, seguido por un grito de Waters, como en Candy and a Currant Bun.
Esa expansión se extendió amenazadoramente hacia los límites de la parroquia de San Martín (ubicada más al norte, en un lugar cercano a la actual Plaza del Callao), lo que dio lugar al pleito citado.
Otro individuo, también con el uniforme de policía local y unas gafas tintadas de amarillo "de tirador" aguardaba de pie a su lado, agitando un rifle y gritando amenazadoramente.
A este episodio la historia lo conoce como el Motín de Balconcillo. Ante la negativa del Congreso, las tropas avanzaron amenazadoramente hacia la capital.
Estos aún luchaban, nominalmente, bajo las banderas del Rey de España, y el 12 de noviembre de 1827 asaltaron y tomaron Huanta. Luego, avanzaron amenazadoramente sobre Huamanga pero fueron contenidos, y tras una cruenta campaña fueron finalmente sometidos.