ameno

(redireccionado de amena)
También se encuentra en: Sinónimos.

ameno, a

(Del lat. amoenus.)
1. adj. Que alegra, divierte o ayuda a pasar el tiempo agradablemente ese chico es muy ameno; su compañía resulta amena. entretenido aburrido
2. Se aplica al lugar que tiene una serie de características que lo hacen agradable para la estancia. placentero, deleitable

ameno, -na

 
adj. Grato, placentero, deleitable.

ameno, -na

(a'meno, -na)
abreviación
1. aburrido que entretiene y hace pasar el tiempo un programa de televisión ameno
2. lugar que resulta placentero y agradable un paisaje ameno
Traducciones

ameno

příjemný

ameno

behagelig

ameno

nautittava

ameno

zabavan

ameno

楽しい

ameno

즐길 수 있는

ameno

trevlig

ameno

ที่สนุกสนาน

ameno

zevkli

ameno

thú vị

ameno

ADJ (= agradable) → pleasant, agreeable, nice; [estilo] → engaging; [libro] → enjoyable, readable; [lectura] → light
prefiero una lectura más amenaI prefer lighter reading
es un sitio amenoit's a nice spot
la vida aquí es más amenalife is more pleasant here

ameno-a

a. pleasant, affable.
Ejemplos ?
“El 4, traspasamos los Andes, bajamos a la derecha por los desfiladeros de estos montes, donde corre el Relvunleuvu, así llamado por la abundancia de hierba relvun (-la hierba conocida como Romaza-) que se encuentra en la orilla. En seguida llegamos a una extensa llanura, larga y amena, donde pastoreaba una enorme cantidad de vacas y caballos.
Los de la honda y cavernosa Lacedemonia, que residían en Faris, Esparta y Mesa, en palomas abundante; moraban en Brisías o Augías amena; poseían las ciudades de Amiclas y Helos marítima, y habitaban en Laa y Etilo: todos éstos llegaron en sesenta naves al mando del hermano de Agamemnón, de Menelao, valiente en el combate, y se armaban formando unidad aparte.
La Erinies, que vaga en las tinieblas y tiene un corazón inexorable, la oyó desde el Erebo, y en seguida creció el tumulto y la gritería ante las puertas de la ciudad, las torres fueron atacadas y los etolos ancianos enviaron a los eximios sacerdotes de los dioses para que suplicaran a Meleagro que saliera a defenderlos, ofreciéndole un rico presente: donde el suelo de la amena Calidón fuera más fértil, escogería él mismo un hermoso campo de cincuenta yugadas, mitad viña y mitad tierra labrantía.
Con mala suerte descolgué del clavo el corvo arco el día en que vine con mis teucros a la amena Ilión para complacer al divino Héctor.
Escucha Blanca bien, en el sosiego De una tarde serena Cuando tu gente salga Por la floresta amena, (184) Al compas de un laud el peregrino Cantará dulcemente Los himnos del monarca penitente.
Con sus nobles el rey allí se halla, con damas y con otra ilustre gente juntos celebrando en logia amena una animada y suntuosa cena.
Todo en torno en paz reposa: solamente allá en la hondura se oye el Darro que murmura entre guijos al pasar; y al murmullode sus ondas, desvelada entre la amena soledad, a Filomena amorosa gorjear.
—Cuando Él enciende en el hombre el fanal de la esperanza, más noble porvenir darle pretende, dicha más perenal al hombre alcanza.» En estos pensamientos embebido, se alejaba Genaro de Sevilla por sendero escondido en la umbría enramada, y de un arroyo por la amena orilla de césped tapizada.
A la hora de comer, en vez de sonreír y sostener una conversación entretenida y amena, de chismografía o de actualidad, está ceñuda, gruñe por todo, y se dedica a censurar los platos que no se ha tomado la molestia de dirigir, sin ver que los defectos de los platos se evitan antes, y no deben hacerse observar, cuando no se han evitado, mientras se sirve.
Y Fernando contribuía inconscientemente a hacer más intenso este ambiente de amor, con sus constantes himnos a lo bello y amable. Entre animadas excursiones y charla amena, pasaban veloces los días.
Acaudillaba a los locrenses, que vivían en Cino, Opunte, Calíaro Besa, Escarfa, Augías amena, Tarfa y Tronio, a orillas del Boagrio, el ligero Ayante de Oileo, menor, mucho menor que Ayante Telamonio: era bajo de cuerpo, llevaba coraza de lino y en el manejo de la lanza superaba a todos los helenos y aqueos.
A la margen amena, Una vez murmurando, otra corriendo, Estaba entreteniendo; Espejo guarnecido de esmeralda Me pareció, al miralle, Del prado, la guirnalda, Mas abrióse en el valle Una envidiosa cueva de repente; Enmudeció el Arroyo, Creció la oscuridad del negro hoyo, Y sepultó recién nacida fuente, Cuya corriente breve restauraron Ojos, que de piadosos la lloraron.