Ejemplos ?
De pronto, cortaron las amarras que lo sujetaban, y el aeróstato se elevó en el aire con el aeronauta, el cesto, la botella y el conejo.
Unos la poca destreza De los ojeadores tachan, Otros cuentan de los mismos Lances que en proezas rayan. Otros hallan de los perros Algo cortas las amarras, Y opinan que las traillas Han de llegar muy cansadas.
-¡Te viá dar, negro del diablo, robar guitarras!... -Y habiendo tanteado la tensión de las amarras, llamó al cabo ejecutor. ¡Estire más esta prima, que está baja...
¡Retiña!, ná, porque así se puede estar un mes entero... Este carís no es pa que naide pique las amarras... Pues, de súpito, le da a usté en la cara un poco de brisa; oserva usté al Noroeste, y ve usté venir echando millas, a modo de una jumera, encima de una mancha parda que va cubriendo la mar, con un rute-rute, que no paece sino que el agua se despeña por las costas abajo.
Echaron anclas y ataron las amarras, saltaron a la playa, desembarcaron las víctimas de la hecatombe para el flechador Apolo y Criseida salió de la nave que atraviesa el ponto.
407.- El que hubiere quitado, cortado o destruido las amarras, o los obstáculos que sujetaban una embarcación, un vagón o un carruaje, será reprimido con prisión de ocho días a dos años.
Te espero en junio en New Port, fue la última frase, gritada desde la barandilla del enorme vapor que soltaba las amarras y la negra columna de humo, ennegreciendo el cielo del Havre hasta donde fui a acompañarla.
Introdúcete en estas moradas (porque los aqueos quieren soltar las amarras de las naves y regresar de Troya a sus casas), con objeto de que, después de realizar lo que tienes que hacer, vuelvas con tus hijos al sitio en donde tienes a mi hijo.
libre de amarras conciliatorias...” Y aunque se angustia al mirar que el hombre abandona a la Naturaleza: “Los llamados de las florestas...
¡asístenos propicio y haz brillar para nosotros en el cielo astros favorables!"Dijo, y desenvainado la fulmínea espada, corta de un tajo las amarras.
Habrá dificultades causadas por los obstáculos y amarras que el pasado régimen nos deja en el camino; las habrá derivadas de la naturaleza misma de las cosas, y habrá también algunas –no menos importantes- originadas en nosotros mismos.
Y durante el día los aqueos aplacaron al dios con el canto, entonando un hermoso peán al flechador Apolo, que les oía con el corazón complacido. Cuando el sol se puso y sobrevino la noche, durmieron cabe a las amarras del buque.