amarillento

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amarillento, a

adj. Que tira a amarillo o es de color o tonos amarillos las amarillentas espigas de trigo. amarillejo

amarillento -ta

 
adj. Que tira a amarillo.

amarillento, -ta

(amaɾi'ʎento, -ta)
abreviación
que tiene un tono de amarillo luz amarillenta
Sinónimos

amarillento

, amarillenta
adjetivo
Traducciones

amarillento

yellowish

amarillento

gelblich

amarillento

jaunâtre

amarillento

geelachtig

amarillento

مصفر

amarillento

gullig

amarillento

צהבהב

amarillento

노란

amarillento

ADJ (= que tira a amarillo) → yellowish; [tez] → pale, sallow

amarillento-a

a. yellowish.

amarillento -ta

adj yellowish
Ejemplos ?
En laderas y en alcores, en ribazos y en cañadas, el verde nuevo y la hierba, aún del estío quemada, alternan; los serrijones pelados, las lomas calvas, se coronan de plomizas nubes apelotonadas; y bajo el pinar gigante, entre las marchitas zarzas y amarillentos helechos, corren las crecidas aguas a engrosar el padre río por canchales y barrancas.
Y algunos al pasar junto al individuo harapiento y sucio; demacrado y abundante de barba, negra y espesa; de dientes escasos, amarillentos y podridos; de labios carnosos y amoratados; delgado de cuerpo, mediana la estatura y lisiado de una pierna, extendían la mano, como compadecidos, para darle unas monedas.
Hay allí también toques de sombra: aspiraciones personales subalternas que florecen y medran a expensas del confiado desinterés o de la inexperiencia y buena fe; tendencias políticas sin arraigo en el suelo, que crecen arrastrándose como la yedra y extiéndense tentaculares cubriéndolo todo, tratando de avasallarlo todo; grises profundos y grises amarillentos que, en último término, todavía sirven por contraste lógico, para que brillen con claridad radiosa las figuras nobles del cuadro; las grandes figuras del paisaje de fondo, todo abnegación y austeridad patriótica.
Bonavita) recostándose apenas contra el buzón de la esquina para examinar fijamente la arquitectura colonial frente a las cuales nos habíamos detenido, me dijo midiendo las palabras, mientras se apretaba las sienes con sus dedos largos y amarillentos, como si esperara retener así el recuerdo que pugnaba por escaparse”: “FRENTE A ESA PARED (el subrayado me pertenece) VI FUSILAR UN JUDAS”.
Todas las manos, empuñando las copas, se extendieron hacia adelante y, el champagne, cayendo sobre éstas y describiendo en su fondo caprichosas ondulaciones, las tiñó con matices de oro, a través de las cuales se quebraban y se descomponían los rayos amarillentos del quinqué.
Perdóneme... Una luz de afecto brilló en los ojos amarillentos de la institutriz. Queriendo, a su vez, ser amable, recordó a la niña que aquella tarde, día de fiesta, la llevaría al teatro, convidando a las petites de Afrecho del Monte...
María, la primera de las dueñas, tiene cincuenta y ocho años; está azotada y marcada, fue criada de ladrones. Ojos turbios y legañosos, nariz torcida, dientes amarillentos, una nalga roída por un absceso.
Tenía cincuenta y ocho años, era casi calva, nariz torcida, ojos empañados y legañosos, boca grande y con sus treinta y dos dientes, realmente, pero amarillentos como el azufre; era alta, flaca, había tenido catorce hijos, que había ahogado, decía ella, para evitar que se convirtieran en malos sujetos.
(El Arcipreste se figuraba toda la China y la Indochina como una serie de playas cubiertas de menuda arena y erizadas de hombrecillos amarillentos o negruzcos, casi todos bizcos, cubiertos de pluma y armados de flechas, que disparaban de la noche a la mañana contra los mismos frailes.) Parecíale que había exagerado un poco haciendo Obispo de repente a un motilón que no tenía todavía las primeras órdenes, y como él no era amigo de exagerar ni de adelantar a nadie la carrera indebidamente, rectificó diciendo: -Y si no Obispo, por lo menos de santo lo hemos de tener, si le dan ocasión para meter la mano hasta el codo, en los oficios y martirios, porque para ello es el más pintado.
Sí, señor; las duras peñas lucen este mes renovados musgos o, cuando menos, un liquen llamado geográfico, primer grado de la vegetación; y en cuanto a los hielos, y a la misma nieve, producen en las regiones polares ciertos fresales amarillentos y líquenes incoloros que sólo se nutren del aire, o sea del aliento vivificante de Flora, como los camaleones y los verdaderos poetas.
Alguna canilla, unas cuantas costillas y otros huesos de difunto amarillentos, adorno indispensable de todo cuarto de estudiante, tiritaban de frío en un rincón, o se estremecían al sentirse trepar por un ratón de hospital, de esos ratones calaveras y descreídos que no saben lo que es la inmortalidad del alma y que viven entre huesos y entre cadáveres como entre la mejor compañía.
Los asiáticos, mercaderes chinos y japoneses, pasaban estrujados en el ardiente torbellino de la feria, siempre lacios, siempre mustios, sin que un estremecimiento alegre recorriese su trenza. Amarillentos como figuras de cera, arrastraban sus chinelas entre el negro gentío, pregonando con femeniles voces abanicos de sándalo y basto-nes de carey.