amargor


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amargor

1. s. m. Sabor parecido al de la quinina o la hiel el amargor de las naranjas. amaritud
2. Sentimiento de amargura o aflicción. disgusto
3. quitarse el amargor de la boca coloquial Satisfacer alguien un deseo se quitó el amargor de la boca yéndose de vacaciones a una isla paradisíaca.

amargor

 
m. Sabor o gusto amargo.
fig.Amargura, aflicción.
Traducciones

amargor

amarezza

amargor

Bitterkeit

amargor

amertume

amargor

amargura

amargor

hořkost

amargor

bitterhed

amargor

괴로움

amargor

bitterhet

amargor

SM amargura SF
1. (= sabor) → bitterness, tartness
2. (fig) (= aflicción) → bitterness; (= pena) → grief, sorrow
Ejemplos ?
Los colonos británicos presentes en la India, según la tradición, mezclaron el agua tónica empleada por los hindúes con ginebra, para compensar con su sabor dulce el amargor del agua tónica, dando lugar al conocido cóctel gin-tonic.
Es también comestible para el ser humano si previamente se le quita el amargor tras un remojo en agua con sal de por lo menos una hora, o si se trata de los llamados altramuces dulces consumiéndose directamente sin tratamiento previo por calor ni remojo.
No obstante, se entiende que un chocolate negro debe presentar una proporción de pasta de cacao superior, aproximadamente, al 50 % del producto, pues es a partir de esa cantidad cuando el amargor del cacao empieza a ser perceptible.
El sabor del queso Idiazábal es intenso, «llena la boca», equilibrado, limpio y consistente con un marcado carácter «a leche madurada de oveja» y algo de sabor a cuajo natural siempre que haya madurado el tiempo suficiente. Tiene un tono picante y debe haber ausencia de amargor.
El mecanismo químico que afecta a la percepción de lo amargo es muy complejo, se sabe que en un gran número de casos, las sustancias que proporcionan amargor son sales inorgánicas de peso molecular alto.
Maupassant que ganó la borla de doctor en abracadabra, pues vio una noche con el Horla de Satán la pata de cabra, sobre aquel docto cenotafio dejó esa adelfa de amargor.
¡Aun sin razonarlo, Natario lo percibía, y no podía sufrirlo, señores! Había un fondo de amargor en el alma oprimida del chico. Le faltaba aire de justicia; se sentía ofendido, menospreciado, y acaso en su propia ofensa latía la de una colectividad.
¡Estos rigores paternales, bendito sea Dios, no me tocaron! ¡Sólo una vez en mi vida tuve de probar el amargor del látigo! Con decir que fui el último de los hijos, y además enclenque y enfermizo, se explica tal blandura.
Pero con la maduración llegó una desagradable sorpresa, ya que toda aquella fruta de opulenta presencia resultó incomible. En vez del delicado sabor de las peras y manzanas, la fruta tenía un amargor insoportable.
Un sentimiento de melancolía, la impresión de lo deleznable, del curso del tiempo que al llevárselo todo se nos lleva a nosotros también, era el oculto amargor de tal momento, y lo disimulábamos con forzadas risas, aparentando expansión y alborozo.
Ahora comprendía por qué el hombre llevaba una almendra amarga en el costado izquierdo; también él sentía su amargor, mientras que Juana, siempre tan dulce y afable, era pura miel.
Algunos sabios han considerado al mar como el residuo de un fluido que tenia en disolución las sustancias que componen el globo, y que, después de haberlas depositado en el fondo, ha retenido aun algunas en el mismo estado de disolución. El amargor puede ser efecto de la descomposición de materias animales y vegetales que flotan en la superficie del mar.